LA GENÉTICA INDISIMULABLE - ¿Como entender a Rosas? -

LA GENÉTICA INDISIMULABLE 



• ¿Como entender a Rosas? -


__ Toda la especie humana está atravesada por la influencia desde la niñez, adultes y vejez de su matriz genética y por supuesto a la composición psíquica de sus progenitores; algo que también les sucedió a ellos. El perfil o carácter psicológico se determina por ello y también por el medio social, cultural y económico de donde se  proviene y donde uno se cría. Son multicausales los elementos que forman desde estos aspectos sociales e individuales- a un ser humano- por lo que en el caso de un personaje histórico, se debe evaluar por sobre todo el contexto histórico, político, social y económico del mismo y de los progenitores. 
Dentro de la rama consultada (desde hace un tiempo hasta hoy)  para esta reseña sobre el carácter psicológico de Rosas que no puede disimularse en relación a la influencia materna y en parte paterna, tanto Fermín Chávez, Jorge Sulé, José María Rosa, Julio Irazusta, María Saenz Quesada, Manuel Gálvez, Lucio V Mansilla, Vera Pichel - entre algunos- más allá de interpretaciones exageradas, moderadas o certeras, todos concluyen en un tipo de hogar no convencional en la casa de Don León Ortiz de Rozas (padre del caudillo) y doña Agustín Lopez de Osornio (madre del Restaurador). La cuestión "no convencional" responde a los hábitos sociales y la norma moral de finales del siglo XVIII en territorio (aún) del Virreinato del Río de la Plata. Sería extenso tratar de desarrollar un contexto social de esa época, por lo que no hay que ser un académico para advertir -en nuestra actual composición psicología y moral- que en aquel pasado, la mujer no poseía el control hogareño y económico de la familia. Si bien es cierto, era la mujer y la organización por ésta, de la servidumbre y de la crianza de los hijos, lo cual la "sometía" a cierta influencia en el plano privado y nula en el público. Mucho menos la mujer tenía influencia en bienes o dinero. Solo aquellas que heredaron bienes del marido y viudas fueron sus administradoras. 
En el caso de los padres de Rosas, se dio un hecho no convencional lo cual no implicó que no haya funcionado, de hecho todo lo contrario, funcionó a la perfección y con total eficiencia, más allá de los modos arbitrarios, pero que ello debe abordarse siempre dentro de un contexto. 


• - • EL PADRE DEL CAUDILLO (orgullo de abolengo)
/ Don León fue un hombre de cierta alcurnia pero de una familia de pocos recursos ya que se sabe que no contaba con coches ni cocheras y poca servidumbre. Su orgullo siempre fue altivo más allá de esta situación y buscó como su padre en el ejército la posibilidad de destacarse en un territorio difícil para ello con contrabandistas, tenderos, ayudantes y funcionarios. Supo buscar entonces -como su padre don Domingo Ortiz de Rozas- capitán de un Regimiento- las aventuras en los desiertos pastoriles llenos de historia de fortines, malones y embrujos. Vivió situaciones de capturas por parte de la malonera y supo tener la templanza y astucia de sobrellevar cada situación extrema como la de caer cautivo de los indios. De vuelta al pago de La Merced y respetado por su valentía, pudo conocer a doña Agustina. Se enamoraron y allí cada uno dejó correr su propia personalidad al servicio de una sociedad política-económica  que supieron construir. La fecundidad de doña Agustina fue extraordinaria (veinte hijos, casi la mitad fallecidos prematuros o de niños)  y don León al tener a su primer hijo (en 1793 nace Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas) quiso que sea católico y militar, por ello fue corriendo a buscar al capellán de su regimiento para que lo bendiga al niño llamado Juan Manuel. 
Rosas nace en la casa de Rincón de López (hogar materno, heredando doña Agustina de su padre Clemente) lo que da por hecho que había una diferencia importante entre don León y su amada mujer en relación a status social. El caserón enorme heredado por doña Agustina era obra de una familia aristocrática de alcurnia, de pasados criollos y de total arraigo a la tierra. Patriotas, trabajadores y aportantes a la base de nación construida por los procesos históricos. La familia de don León más humilde, pero de total arrojó a la cultura de servicio y obediencia. Orden y humildad como base. León era bonachón, amaba hablar con amigos y jugar a las cartas con ellos. Le gustaba lustrarse los zapatos y tener impecable su camisa. Era un hombre de carácter apacible pero de tendencia a la obediencia y el respeto a las instituciones. Era orgulloso un poco exagerado de un linaje o posición social que jamás experimento de chico. Rosas de él supo heredar marcadamente una afición al orden en un plano distinto al de la madre. Rosas era muy afecto a cumplir de palabra los pactos en función de no transgredir y pervertir ciertos valores que responden a determinada base moral. Era sumiso con ello,  independiente de otros aspectos de tipo rebeldes que también delinearon su espíritu, en el caudillo bonaerense. Rosas fue un caudillo como supo verlo don León (muere el 11 de agosto de 1839) más allá de años de estar postrado. Lo vio caudillo y defensor de la fe católica, militar (aunque no de carrera) pero implementando una ley marcial y de obediencia en sus estancias y saladeros. Mucho más adelante en el tiempo, cuando el Restaurador descansaba hundido en la pobreza en Southampton, su penosa situación económica lo hizo desistir de reuniones con ciertos hombres de la aristocracia inglesa, pero aún en la pobreza, su pose al montar a caballo y cabalgar inspiraban a los vecinos de esa ciudad Puerto inglesa, los aires de un caballero (algunos creían que era un desterrado general español) y ello se advertía en la pose de cierto orgullo aristocrático que emanó de don León. 


- • -  LA MADRE DEL RESTAURADOR (espíritu de mando, imposición e inflexibilidad, un cariño frío pero genuino) 

Napoleón alguna vez dijo que "el porvenir de un hijo es siempre obra de su madre" 
y la construcción personal y social de don Juan Manuel es claramente obra de lo heredado por madre y parte casi única de su educación. Rosas fue el primer hijo de un matrimonio fecundo y eso hizo naturalmente que su madre por ejemplo dedicará toda su energía y atención al pequeño Juan Manuel y amamantára sin auxilio de una madre de leche (en esos tiempos servidumbre de afrodescendientes), pudo moldear desde niño al futuro Restaurador y dejar en él una suerte de herencia de severidad y orden sin jamás renunciar al servicio por la tierra, la familia y la patria. Sobre esta mujer de duros modos, capaz de contar la hacienda a caballo embarazada y haciendo del hogar de los Rozas una dependencia feudal donde la señora y ama era ella, se han dicho muchísimas cosas que abundan entre los novelistas o periodistas que siguen una línea infundada y tendenciosa, que omiten en el caso de ser "comprobables" la coyuntura y contexto de la época (algo que he repetido en este artículo)  Se ha dicho sobre el trato a la servidumbre en función del esquema general de organización de la casa y la estancia propia y la de amigos que ella pergeño e impuso sin posibilidad de contradecirla, cosas que pueden sonar como la construcción sobre hechos incomprobables de una novela que pudiera ser bien vendida en Yenny Libros. Por otro lado esta mujer totalmente conservadora y revolucionaria a la vez, por implementar un sistema de tipo matriarcal en una sociedad de hombres,  imprimió con mano dura, severidad en los modos e implacable eficiencia, el destino de gobernante de Juan Manuel con una educación donde el niño Rosas supo lograr el orgullo de los padres siendo felicitado con carta y pompa por las autoridades del virreinato por su defensa en las Invasiones Inglesas siendo éste parte del Regimiento de Migueletes. Rosas supo también desde muy pequeño (a los diecisiete años recibió el permiso legal de los padres para la administración de estancias) ganarse la confianza en lo que implica a la eficiencia en la administración económica, al control del modelo de trabajo y el manejo de peones, capataces, etc. Fue hijo ejemplar e independiente de ciertos malos entendidos, el amor de hijo a padre y madre y viceversa, fue genuino e incondicional. 
La madre quien era una mujer sobresaliente por su espíritu de mando, pudo imprimir parte de ese espíritu en quien fuera Gobernador de la provincia de Buenos Aires durante el periodo más sangriento y difícil de nuestra guerra civil. Sin un hombre con tal espíritu, decencia moral, capacidad de trabajo, responsabilidad obsesiva y resistencia a situaciones difíciles, quizás hoy estaríamos hablando de otro tipo de Argentina; así de largo es su alcance. 

Lo siguiente que transcribiré tomado directamente de la obra sobre Encarnación Ezcurra de Vera Pichel es un fragmento que la misma autora describe como leyenda sobre una situación muy interesante entre doña Agustina y don León que nos permite (aún sin ser comprobable como dato) determinar la posición de cada uno dentro del matrimonio y el amor de absoluta reciprocidad entre dos personas en tiempos de matrimonios arreglados. 


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/ Cuenta la leyenda, que en un tibio atardecer pampeano, en la estancia El Rincón donde pasaban los veranos y en los que Agustina se embarazaba año tras
año, su marido le propuso una caminata por el pradopara ver la caída del sol.
Anduvieron por entre árboles y arbustos, hasta que en un alto del camino, con voz serena pero quedamente, León empezó a decirle algo que ella tomó como insinuación. Rápidamente se puso a la defensiva:
-No, no, León -dijo-, aquí no... -Envuelta qui-
zás en los mil prejuicios de entonces: fechas, lugares y horarios preestablecidos para ronroneos sentimentales...
León la miró sonriendo. La vio toda pudorosa frente a él, con quien ya tenía hijos... La tomó por la cintura y puso bien en claro que su actitud no era para
nada pasional.
-No te confundas -le dijo-, no te confundas si yo te cedo el manejo de todo, la casa, el campo... no te confundas, porque yo los dejo no por incapacidad ni por falta de hombría... Simplemente es porque te
quiero mucho, te veo tan feliz manejando las cosas, y veo que lo haces bien... que todo me parece bien, y te tengo una confianza ilimitada. Pero quiero que sepas
que voy a cambiar si alguna vez comprendo que me equivoqué...
Y la miró a los ojos con mucho amor. Ella se le acercó. Nunca había esperado tal confesión... Siguieron caminando, y el abrazo de él se hizo más fuerte
cuando las sombras de un plácido atardecer cayeron un tanto más oscurecidas...
Agustina olvidó en ese momento sus vacilaciones primeras... los besos de su marido tenían otro sabor al aire libre.../ (*)
Vera Pichel 
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De esta anécdota posible o improbable entendemos que los hombres se construyen y se analizan como políticos, como actores sociales, a don Juan Manuel como vencedor, como derrotado y exiliado... como rico y pobre y en toda su dimensión como ser cambiante, nunca siendo el mismo, atado a su tiempo, a los cambios, a la adaptación y a su sentido común. Por sobre todo comprenderlo o tratar de hacerlo desde su composición en la base materna y en un punto paterna. Comprender es sinónimo de liberación. Nos acerca al equilibrio propio de la vida y sus vicisitudes. 


Ricardo Geraci 

Fuentes consultadas: / 
Aclaración: Sobre situaciones comprobables y la cotideaneidad del matrimonio Ortiz de Rozas e indagado en diferentes autores. Desde hace un tiempo y buscando cotejar cartas, actas, documentos varios e interpretaciones. Aquí me remito a citar dos fuentes por lo siguiente y en calidad de lo siguiente; Carlos Ibarguren y su "Rosas; su vida, su drama, su tiempo" determina en su primer capítulo haciendo mención del "hogar paterno" una casi imposición literaria de convencernos que la autoridad paterna jugó un rol fundamental en un hombre de orden y severidad como lo sostiene e interpreta a Rosas. Un hombre católico  -asegura Ibarguren-  por sobre todo y apegado a las leyes morales de la doctrina eclesiástica. En cambio Vera Pichel en su obra sobre Encarnación Ezcurra ya deja filtrar un subtitulo a su libro sugerente; "La mujer que inventó a Rosas" .. puede resultar de cierta tendencia feminista pero sin fundamento histórico. De hecho en la construcción que hace Pichel de doña Agustina posa sus intenciones en marcar el lado cruel, racista y dictatorial de la madre de Rosas aludiendo a ciertas situaciones que no son fundadas. Carecen de veracidad y motivan juicios cerrados e inconsistentes. Use dos referencias en esto de marcar desde mi posición o mirada ....una tercera... y lo hago por ser de un mismo tema que debe abordarse con absoluta delicadeza, dos posiciones un tanto exageradas, pero ricas a la hora de cotejar y lograr un ejercicio de comparación. 

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