LA IRRESPETUOSA Y CHIQUITA FRANCIA DE ADOLFO THIERS

LA FRANCIA IRRESPETUOSA Y CHIQUITA DE ADOLFO THIERS. 

(Asamblea Legislativa francesa -diciembre 1849 a enero 1850-)  

Con motivo de discutir el subdidio a Montevideo ( La Plaza defendida por franceses y unitarios contra Rosas ) y de tirar abajo el proyecto Lepredour donde se buscaba la paz con la Confederación Argentina, había dos intenciones claras y que no disimulaban el interés por la guerra contra el Restaurador. Una era la guerra inmediata y declarada contra el país sudamericano, incentivada por Luis Adolfo Thiers (nacido en Marsella el 15 de abril de 1797) y la otra la de la guerra a largo plazo y no tan directa de Rouher que tenia por condimento una "negociación armada" 
En esa histórica Asamblea de elementos monárquicos (imperaban), socialistas, radicales y republicanos, el Presidente de la Segunda República era el sobrino de Napoleón Bonaparte Napoleón III de Francia. En aquellos días y sobre el 31 de diciembre de 1849 se puso el foco en el gaucho de ese país lejano para los europeos, pero no por ello desconocido, qque ante la inamovible y testaruda defensa de la soberanía por parte de Rosas, los discursos encendidos y llenos de oratorias chauvinistas, debatían sobre que hacer con el Restaurador, nuestro país y el deshonor de la no capitulación de la Confederación ante los permanentes atropellos de Francia. En este posteo reproduciré algunas de las voces que se erigieron en contra de Rosas y la prepotencia en ese hombre de voz aguda llamado Thiers y denominado el "León de la tribuna" (*). 

__ El contexto de tales palabras como ya he dicho están ligadas a la mencionada Asamblea donde Thiers desplega una serie de conceptos contra Buenos Aires y su pueblo y naturalmente contra su líder:

<<Los americanos del Sur no han llegado a nuestra civilización. Tenéis que habéroslas con gentes que unen el orgullo de los españoles de hace dos siglos con el salvajismo del país que habitan...; de allí nuestras inmensas dificultades
para hacernos respetar de esos pueblos.
>>Buenos Aires es una ciudad de salvajes. Bien: no quiero decirlo de todos sus habitantes, pero lo cierto es que la barbarie predomina: han degollado franceses, los han despojado de sus bienes, propiedades...
>> Voces: No, no, es un error...
>>Thiers: Yo no vendría aquí a decir chismes de un gobierno que no pudiera probar y hacer observaciones poco serias que él podría refutar.., tendría muy poco talento entonces (risas)... Soy solamente un hombre honrado que se aflige de una conducta deplorable... Hay hechos abominables; la Inglaterra, tan flemática, se ha conmovido de esos horrores... Vosotros los conocéis, y perdonadme que tenga el buen gusto de no repetirlos...
>>¿Y después de haber luchado por la causa de la humanidad, la queréis olvidar vosotros, franceses, que no os atrevéis solos, sin la Inglaterra a enfrentar a Rosas?... Que no se diga que os detenéis por las dificultades de mandar unos cuantos guerreros a tan larga distancia. ¿Es la distancia la que os hace soltar la
presa?...
>>Ahora vais a abandonar a Montevideo. ¿Sabéis lo que es Montevideo?... Es
una ciudad francesa, de cultura francesa, de gente francesa...
»>Voces: No, no. Se han ido a Buenos Aires...
»Thiers: En Buenos Aires gobierna un bárbaro de pura sangre española y
mentalidad cruel y jactanciosa de gaucho. ¿Decis que se han ido los franceses
de Montevideo a vivir a Buenos Aires?... Nuestros nacionales se han ido mo-
mentáneamente, cansados del sitio que vosotros sois incapaces de levantar
(aplausos)... Ellos no son felices bajo el gobierno terrible de Rosas, que es cruel
para los desgraciados franceses que han ido a Buenos Aires a mendigar un pan
y suspiran por el momento en que vosotros les permitáis volver a Montevideo.
»En Montevideo ¿sabéis quiénes gobiernan?... Jóvenes educados en Francia:
monsieur de Varela es muy distinguido; con él se puede tratar; sabe lo que es
Francia, y no hay altanería en sus maneras. En cambio Rosas... ¿sabéis cuál es
el poder de Rosas?... Es un bárbaro pero no se puede negar que es un hombre hábil..., para mantener su dominio en ese pueblo salvaje mantiene el odio al extranjero. Su aliado Oribe degüella franceses.
»Lina voz: ¡No es verdad!
»Otra voz (el diputado Levasseur): ¡Es verdad! Los bandidos de Oribe han degollado treinta franceses en Durazno...
»Otra voz (el ministro Rouher): Habrá habido excesos. Pero debe reconocerse
que nunca se probó el cargo de les otages de Durazno. Nuestros representantes no
han podido encontrar un exceso cometido por Rosas y Oribe contra franceses...
ésta con
»>Thiers: No me extraña. He dicho que Rosas es un bárbaro, pero es un hombre hábil. Cuida en estos momentos de no dar rienda suelta a su ferocidad y a su odio a los franceses, pero ya veréis cómo se comporta cuando le dejéis solo.
>>Además está el Brasil... ¿Sabéis cuál es la situación del Brasil?... Hay allí una población europea y otra americana: aquélla está con nosotros Rosas. La parte europea, que es la que gobierna, debe temer la rebelión de y
cuatro millones de esclavos incitados por Rosas; también tiene que temer..., en
fin, ¿para qué voy a decirlo, si todos vosotros lo conocéis?... 12 Y contra esas malas voluntades que vienen del nuevo y del viejo mundo, el Brasil no cuenta sino con el apoyo de la Francia...
>>Si entregáis Montevideo a Rosas, entregáis también el Paraguay. Y así el Brasil quedaría expuesto a los mayores peligros. Pero si defendéis Montevideo, hacéis un gran servicio al Brasil y el nombre de Francia será respetado y admirado en aquel gran Imperio.
»Nos conviene la alianza con el Brasil. No porque lo necesitemos para concluir con Rosas... Yo creo que los franceses no necesitamos a nadie para una empresa así. Y, sin embargo, he oído hablar aquí del peligro de una expedición contra Rosas. ¿Cómo?... Estoy humillado... Me siento, señores, muy humillado
como francés, de que haya franceses que hablen de peligros. Se ha tachado
de débil al gobierno caído en febrero, y debéis reconocer comparado con vosotros (ovación)...
que ha sido heroico
>>Yo soy partidario de la paz. Pero cuando se trata del interés de Francia no conozco peligros. Creo que el interés de una gran nación marítima como la nuestra exige que mantengamos a cualquier costa nuestra colonia de Montevi-
deo (subr. mío). ¿Sabéis cuál es el contrapeso del comercio?... La necesidad de hacerse respetar... Cuando se trata de extender nuestro comercio, de proteger a nuestros nacionales, entonces digo: haced como la Inglaterra, que por un marinero herido no teme emprender una expedición. Es así como se hace respetar.>>
(Viva agitación, felicitaciones, la sesión se interrumpe largo rato.)>> 

___ Como se puede apreciar no sólo era Thiers quien pensaba en esos términos, la referencia a los aplausos y ovaciones denostar que gran parte de la Cámara tebia las mismas ideas. La elocuencia del diminuto francés (un hombre en aquel momento Thiers de 52 años y muy chiquito de físico) era compartida y también era criticada por parte del cuerpo de republicanos y socialistas. Para contrastar posiciones estaba también la posición de Granier que parece ser la de un hombre desprovisto de esa saña imperialista y colonialista de Thiers y los demás diputados conservadores. 
Revisemos su opinión en tal debate:

«¿Creéis que Rosas ha obrado por puro capricho y como un bárbaro, como alguien dijo?... Si vosotros tenéis vuestra política ¿no créeis que él pueda tener la suya?...
>>No hemos obtenido con Rosas el resultado que hubiéramos deseado... Es
que hay una conducta en Rosas que parece que nuestros negociadores no toman en cuenta... Ese es nuestro gran defecto: no tenemos en cuenta las ideas y las costumbres cuando tratamos con extranjeros. (Eso es barbarie, no costumbre, se oye desde la derecha.) Sin duda las nuestras pueden valer más
que las suyas, pero no es ésa la cuestión. Si vamos hacia ellos y chocamos con sus ideas y
costumbres, encontraremos lógicamente una resistencia.
>>Respecto a Rosas, he oído en esta tribuna palabras algo vivas. Temo que lo
engrandezcan en lugar de humillarlo a los ojos de nuestros nacionales... Pero lo importante no es eso; es que pueden herirlo, lo que no encuentro conveniente ni útil cuando estamos en negociaciones con él. No, no es conveniente para el acrecentamiento de nuestro comercio o para la seguridad de nuestros nacionales.
>> No espero mucho para mi proyecto. Yo no me disimulo que en un pueblo guerrero como el nuestro es mejor hablar de guerra que de paz. Pero yo cumplo con mi deber, y cumplo con mi conciencia.>> 

__ Lo que el posteo intenta rescatar, es la posibilidad que nos da el hecho de poder interpretar las palabras de ciertos hombres que formaron parte de una época de revoluciones y acomodos a nivel local y global para Francia. Aquel hombre,  del otro lado del océano que en una "perdida" tierra austral se animaba con tanta dignidad y patriotismo a enfrentar a quienes buscaban dominarlo, era sometido por los hombres de "luces y moral superior" a una cantidad de improperios donde el fácil recurso de la decencia y civilización ponían al margen de las situaciones el real objetivo de los franceses: su apetito colonialista, la concepción de creerse portadores de civilización y superiores al resto. 
Si la barbarie de Rosas era el no sometimiento a las apetencias imperialistas, entonces Rosas fue un bárbaro. Nunca, jamás, incurrió (aun con errores) en el retroceso que implica para cualquier nación la entrega de soberanía. Adolfo Thiers en cambio fue un hombre diminuto de moral y un ser desprovisto de la dignidad y humildad que deben poseer los seres humanos; no por lo menos, en función del trato hacia un país que buscaba su propio camino sin la eventual amenaza que supone atentar contra otros pueblos. Un pueblo libre y con una idiosincrasia maravillosa, más allá de las dificultades propias de nuestra raza campera. La "Francia de Thiers" en cambio hacia más pequeña la llamada sagrada de Francia. NI LIBERTAD, NI IGUALDAD NI FRATERNIDAD 

Ricardo Geraci 

Fuente consultada: Discursos extraídos de la obra de José María Rosa / La Caída de Rosas Editorial Punto de Encuentro

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