UNA BIBLIOTECA VACÍA
UNA BIBLIOTECA VACÍA
Ni José María Rosa(s) ni Jorge Oscar S(o)ulé
Algunos opinólogos que últimamente hacían referencias burlonas acerca de la metodología para "hacer" historia o utilizarla a "piacere" utilizan el recurso valido de citar autores, pero que en definitiva no han leído adecuadamente o han tergiversado como así lo hacen con toda la historia que abordan.
Tan lejos llega en algunos casos la confusión, que para citar a Rosa (historiador-diplomático-militante) he podido apreciar como se lo cita incorrectamente: <<Pepe Rosas>> lo mismo he tenido la sorpresa de leer como el gran historiador, investigador y sociólogo -entre tantos nobles títulos- Jorge Oscar Sulé, pasó a ser la voz de Vox Dei con una transformación de tipo; Jorge Oscar Soulé. Esta referencia no tiene por objeto ridiculizar a quienes inclusive desconocen el nombre de los autores que citan, sino demostrar que de todas maneras existe un "acomodamiento" hacia los que han utilizado su hermenéutica y son apreciados por la identidad de su trabajo. Es decir la historia pura que debe abordarse con la metodología correcta, les queda aun más lejana en la compresión. Si no pueden entender al autor, menos podrán llegar a conclusiones o conceptos donde la astucia intelectual y la honestidad deben prevalecer ante cualquier cosa.
Los Revisionistas "libres" no tomamos posiciones de tipo fundamentalista ni dogmáticas. Si aparece documentación que en su naturaleza probatoria modifique la opinión o el concepto que teníamos hasta entonces, debe reconocerse como tal. La metodología no se modifica, todo lo contrario, se revaloriza en su uso.
Justamente el mismo Sulé dejó una clarísima impresión y formidables conceptos en su obra
sobre Rosas y los indios, en relación a la hermenéutica y la metodología de estudio de la historia como ciencia social.
Aquello que transcribo en mayúsculas responde a mi propia acentuación de conceptos que considero subrayables.
Dice Sulé:
"La Historia, por la metodología de la investigación, es una ciencia que aborda el relato y el análisis de los hechos acaecidos en un conjunto social a lo largo de su existencia. La primera condición que señalamos para acce-
der a ella y a modo de obvia petición de principio, es tener absoluto RESPETO y DEVOCIÓN por la VERDAD. Esta primera condición no es tan fácil como lo parece suponer su enunciación porque hay una cantidad mayúscula de condicionantes distorsivos y de variada naturaleza que se interponen entre el hecho histórico y el que lo relata a posteriori, por lo que NECESITAMOS ESTAR PREPARADOS MORAL E INTELECTUALMENTE Y EQUILIBRADOS EMOCIONALMENTE para describir lealmente los hechos, motivo de nuestro estudio, tal como fueron y no como quisiéramos que hayan sido.
Admitida esta condición, inmediatamente se impone otra: el acercamiento al hecho histórico debe ser el fruto de un conocimiento exhaustivo
de la parcela que estamos investigando. Cuanto más conocimientos tengamos -en la que el documento escrito y original y no la opinión de tercera o cuarta mano, tiene un papel fundamental y decisivo- más serán las posibilidades de acceder a la inducción de las relaciones de causalidad que nos
conducen a la comprensión del hecho histórico"
sigue ...
"Hoy se registra una invasión de sociólogos, novelistas y generalizadores que "hacen" historia o, mejor dicho, que utilizan a la historia por
deseos de DIVULGACIÓN , razones IDEOLÓGICAS o ECONÓMICAS o por simple CHOLULISMO FARANDULESCO, desvirtuándola y poniéndola al servicio del mundo mediático y de la sociedad de consumo.
No atacamos al sociólogo -conozco el oficio-. Pero así como el historiador que desconoce ciertas leyes del accionar social puede convertirse
solamente en un gran memorista de sarcófagos más o menos honorables, el sociólogo que no conoce historia o la conoce mal, puede convertirse en un exitoso vendedor de humo y de ideología o es un simple charlatán de
feria. Tampoco atacamos al novelista ni al generalista que pueden ser útiles
en el campo de la divulgación, siempre y cuando que el escándalo mediático y el logro económico no sean los objetivos al que están enderezados sus afanes.
La condición que estamos destacando es el exhaustivo conocimiento que se debe tener de la parcela histórica que hemos puesto en nuestro
laboratorio antes de pronunciamientos categóricos y dada la naturaleza "contingente" del conocimiento histórico, no considerar un descrédito el hecho de ser rectificado con razón y a mérito de documentos que no estuvieron en nuestro alcance el conocer.
Pero reiteramos que el conocimiento exhaustivo, minucioso, benedictino de los hechos históricos es condición necesaria e indispensable para
llegar finalmente a las últimas etapas de la comprensión y el entendimiento del pasado aunque para arribar definitivamente a ellos hay que sortear dos obstáculos: la propensión a analizar los hechos no teniendo en cuenta el contexto histórico en que los mismos se han desarrollado y la tentación de interpretarlos con la mentalidad y valores del presente"
_________________ ___________________
Hace muy poco Sulé dejó el mundo terrenal, pasando a morar latitudes celestiales, fue y será una gran perdida y más si mirando hacia adelante, aquellos que creen honrar al pasado, a sus protagonistas y quienes lo investigaron y divulgaron, le faltan el respeto a todo eso que dicen defender. Mofarse de la metodología es burlarse de la capacidad que propone el estudio y desarrollo de la historia. Jugar a los buenos y los malos es obra de personas con un nivel de inmadurez de esos que se hacen crónicos. La seriedad, honestidad y el empleo de la tolerancia y la apertura mental no es ni será algo único de académicos. Se confunden investigación, honestidad intelectual y seriedad a la hora del desarrollo hermenéutico, con la toma de posición ideológica que todos los humanos utilizamos para acomodarnos de un lado u otro de la mecha. Tomar una posición en historia es valido, pero debe ser fundamentado con la metodología que corresponde y no desde una tribuna de tipo ideológica o doctrinaria.
Ricardo Geraci
El texto encomillado lo extraje de:
Jorge Oscar Sulé
Rosas y sus relaciones con los indios
Ediciones Corregidor
Instituto de Investigaciones Históricas J.M de Rosas de Gral San Martín
Pdte: Dr Carlos De Santis.
Ni José María Rosa(s) ni Jorge Oscar S(o)ulé
Algunos opinólogos que últimamente hacían referencias burlonas acerca de la metodología para "hacer" historia o utilizarla a "piacere" utilizan el recurso valido de citar autores, pero que en definitiva no han leído adecuadamente o han tergiversado como así lo hacen con toda la historia que abordan.
Tan lejos llega en algunos casos la confusión, que para citar a Rosa (historiador-diplomático-militante) he podido apreciar como se lo cita incorrectamente: <<Pepe Rosas>> lo mismo he tenido la sorpresa de leer como el gran historiador, investigador y sociólogo -entre tantos nobles títulos- Jorge Oscar Sulé, pasó a ser la voz de Vox Dei con una transformación de tipo; Jorge Oscar Soulé. Esta referencia no tiene por objeto ridiculizar a quienes inclusive desconocen el nombre de los autores que citan, sino demostrar que de todas maneras existe un "acomodamiento" hacia los que han utilizado su hermenéutica y son apreciados por la identidad de su trabajo. Es decir la historia pura que debe abordarse con la metodología correcta, les queda aun más lejana en la compresión. Si no pueden entender al autor, menos podrán llegar a conclusiones o conceptos donde la astucia intelectual y la honestidad deben prevalecer ante cualquier cosa.
Los Revisionistas "libres" no tomamos posiciones de tipo fundamentalista ni dogmáticas. Si aparece documentación que en su naturaleza probatoria modifique la opinión o el concepto que teníamos hasta entonces, debe reconocerse como tal. La metodología no se modifica, todo lo contrario, se revaloriza en su uso.
Justamente el mismo Sulé dejó una clarísima impresión y formidables conceptos en su obra
sobre Rosas y los indios, en relación a la hermenéutica y la metodología de estudio de la historia como ciencia social.
Aquello que transcribo en mayúsculas responde a mi propia acentuación de conceptos que considero subrayables.
Dice Sulé:
"La Historia, por la metodología de la investigación, es una ciencia que aborda el relato y el análisis de los hechos acaecidos en un conjunto social a lo largo de su existencia. La primera condición que señalamos para acce-
der a ella y a modo de obvia petición de principio, es tener absoluto RESPETO y DEVOCIÓN por la VERDAD. Esta primera condición no es tan fácil como lo parece suponer su enunciación porque hay una cantidad mayúscula de condicionantes distorsivos y de variada naturaleza que se interponen entre el hecho histórico y el que lo relata a posteriori, por lo que NECESITAMOS ESTAR PREPARADOS MORAL E INTELECTUALMENTE Y EQUILIBRADOS EMOCIONALMENTE para describir lealmente los hechos, motivo de nuestro estudio, tal como fueron y no como quisiéramos que hayan sido.
Admitida esta condición, inmediatamente se impone otra: el acercamiento al hecho histórico debe ser el fruto de un conocimiento exhaustivo
de la parcela que estamos investigando. Cuanto más conocimientos tengamos -en la que el documento escrito y original y no la opinión de tercera o cuarta mano, tiene un papel fundamental y decisivo- más serán las posibilidades de acceder a la inducción de las relaciones de causalidad que nos
conducen a la comprensión del hecho histórico"
sigue ...
"Hoy se registra una invasión de sociólogos, novelistas y generalizadores que "hacen" historia o, mejor dicho, que utilizan a la historia por
deseos de DIVULGACIÓN , razones IDEOLÓGICAS o ECONÓMICAS o por simple CHOLULISMO FARANDULESCO, desvirtuándola y poniéndola al servicio del mundo mediático y de la sociedad de consumo.
No atacamos al sociólogo -conozco el oficio-. Pero así como el historiador que desconoce ciertas leyes del accionar social puede convertirse
solamente en un gran memorista de sarcófagos más o menos honorables, el sociólogo que no conoce historia o la conoce mal, puede convertirse en un exitoso vendedor de humo y de ideología o es un simple charlatán de
feria. Tampoco atacamos al novelista ni al generalista que pueden ser útiles
en el campo de la divulgación, siempre y cuando que el escándalo mediático y el logro económico no sean los objetivos al que están enderezados sus afanes.
La condición que estamos destacando es el exhaustivo conocimiento que se debe tener de la parcela histórica que hemos puesto en nuestro
laboratorio antes de pronunciamientos categóricos y dada la naturaleza "contingente" del conocimiento histórico, no considerar un descrédito el hecho de ser rectificado con razón y a mérito de documentos que no estuvieron en nuestro alcance el conocer.
Pero reiteramos que el conocimiento exhaustivo, minucioso, benedictino de los hechos históricos es condición necesaria e indispensable para
llegar finalmente a las últimas etapas de la comprensión y el entendimiento del pasado aunque para arribar definitivamente a ellos hay que sortear dos obstáculos: la propensión a analizar los hechos no teniendo en cuenta el contexto histórico en que los mismos se han desarrollado y la tentación de interpretarlos con la mentalidad y valores del presente"
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Hace muy poco Sulé dejó el mundo terrenal, pasando a morar latitudes celestiales, fue y será una gran perdida y más si mirando hacia adelante, aquellos que creen honrar al pasado, a sus protagonistas y quienes lo investigaron y divulgaron, le faltan el respeto a todo eso que dicen defender. Mofarse de la metodología es burlarse de la capacidad que propone el estudio y desarrollo de la historia. Jugar a los buenos y los malos es obra de personas con un nivel de inmadurez de esos que se hacen crónicos. La seriedad, honestidad y el empleo de la tolerancia y la apertura mental no es ni será algo único de académicos. Se confunden investigación, honestidad intelectual y seriedad a la hora del desarrollo hermenéutico, con la toma de posición ideológica que todos los humanos utilizamos para acomodarnos de un lado u otro de la mecha. Tomar una posición en historia es valido, pero debe ser fundamentado con la metodología que corresponde y no desde una tribuna de tipo ideológica o doctrinaria.
Ricardo Geraci
El texto encomillado lo extraje de:
Jorge Oscar Sulé
Rosas y sus relaciones con los indios
Ediciones Corregidor
Instituto de Investigaciones Históricas J.M de Rosas de Gral San Martín
Pdte: Dr Carlos De Santis.
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