NI "ADELANTOS" NI PRISIÓN

NI "ADELANTOS"  NI PRISIÓN 

Rosas y el conocimiento profundo de los indios. 

SABIDURÍA COTIDIANA Y JUSTICIA CRIOLLA 

• En el trato permanente, diario, cotidiano de don Juan Manuel de Rosas con y hacia las distintas parcialidades aborígenes siempre hubo de parte del caudillo bonaerense una cuestión de empatia profunda,  totalmente superior a la de cualquier otro hacendado, militar o conocedor baqueano por naturaleza de la campaña. Siempre remarcamos esa relación de tipo paternalista, pero donde no había mucho margen para errores de interpretación. Rosas trataba a los caciques vorogas, ranqueles, pampas y tehuelches con un conocimiento extraordinario como casi nadie en su tiempo. 
Sabía tratarlos porque conocía la cultura e idiosincrasia de cada pueblo aborigen. Conocimiento de las mañas,  debilidades y la extorsión que existía de parte de algunos grupos que eran muy difíciles de manejar, más cuando la única ley que existía en ese espacio desértico, la imponían aquellos hacendados que tuvieron trato para con algunos de ellos. Como dice Jorge Sulé: " (...) En Rosas no hay actitudes ligeras en sus relaciones de paz con los indios. En frase despectiva los unitarios lo llamaban <<el gobernador tehuelche>> "

De un mensaje que recibió el "carancho del monte"  por parte del coronel Pablo Muñoz (Comandante del Fuerte Independencia) del 16 de julio de 1838 en la que dicho comandante expone el problema de indios que se conchavaban en ciertas estancias y al poco tiempo se ausentaban quedando debiendo o la labor a cumplir o el dinero adelantado que los patrones de estancia les aseguraban para retenerlos a conocimiento de las mañas o la falta de responsabilidad de los indios peones. Los estancieros se quejaban con Rosas y con los comandantes, aun tomando para si el acto de justicia, persiguiendo a los indios desertores y dándoles prisión. Era un mal que solo Rosas en su omnipresencia sabia como resolver.


ABUSOS DE ESTANCIEROS Y PULPEROS_ 

El caso era que los indios se solían "mamar" los sábados, domingos y no volver jamás,  estancieros que le habían adelantado plata y en carta de Manuel Corvalán a Muñoz (luego de que éste de aviso del arresto de dos indios) por expreso pedido del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, se ordena dejarlos en libertad. 
Parece una tontera, pero así como el escenario es complejo a nuestra simple advertencia sobre como y de que manera se vivía en esa época del siglo XIX, se le pedía en la carta de Muñoz a Rosas ayuda para terminar con los males en la conducta de los indios. Rosas que era práctico resuelve con sentido común; transcribo un pasaje de la carta donde Rosas deja claro como deben manejarse ante ese tipo de problemas: 

(...)  que a los Yndios que expresa se hallan arrestados por las causas que se expresan, deben ser dejados en libertad porque la culpa está en los patrones que dándoles dinero por adelantado se exponen a perderlo en cuya virtud el que no quiera sentir ese perjuicio con no adelantarles el dinero lo evitarán (...) 

La justicia y viveza criolla de saber cual es el mal menor y obrar como buen cristiano. Rosas también evitó que los pulperos siguieran estafarando a los indios que les llevaban el cuero para vender y se los pagaban con cifras burlonas al precio que ellos ponían. 
En honor al maestro Sulé y en honor a la honestidad intelectual, la fuente que el sociólogo e historiador utilizó en función del tema pulperos la consultó a la historiadora no revisionista Irma Bernal, que en su obra <<Rosas y los indios>> exhibe documentación inédita del AGN de excelente valor historiográfico. 
De una carta de Bernardo Echevarría (Comandante de Tapalqué)  del 23 de noviembre de 1834 se desprende la preocupación del comandante sobre el enojo de los indios y Rosas decide protegerlos de tales abusos. 
La historiadora reconoce con una honestidad intelectual destacable, la actitud de Rosas: 

" También puso [Rosas] especial atención en el control de los pulperos que operaban con ellos [los indios]. Para que pudieran ejercer, se les exigía además que que dispusieran una patente que los acreditaba como tales y estableciesen su negocio en un lugar determinado. Por otra parte se instruyó a las autoridades para que se evitaran los abusos que solían cometer
en detrimento de los indígenas " 

En relación a los pulperos, Bernal también aduce sobre como estos incitaban a los indios al bigeato para comprarlos a bajo precio por ser robados, también les compraban plumas y cueros para fomentar las boleadas o nutriadas y con ello infringir la ley. Prohibición de Rosas para evitar reyertas y desmanes en las estancias. 
Era clara la postura de Rosas en educar y lograr una paz entre todos los elementos humanos de la campaña fomentando la convivencia y respetando por sobre todo la condición humana. 


Ricardo Geraci 

Fuente consultada: Jorge Oscar Sulé
<< Rosas y sus relaciones con los indios >> 
Pag 263, 264, 265. Capítulo XIII / Perspectiva y balance de la relación. 
Ediciones Corregidor. 

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