UNA VICTORIA MÍSTICA / BATALLA DE TUCUMÁN
UNA VICTORIA MÍSTICA
Batalla de Tucumán
Más allá de los aspectos militares y políticos que determinaron lo que el 24 de septiembre de 1812 se produjo en el Campo de las Carreras (hoy Plaza Belgrano) , conocida como la Batalla de Tucumán, hay otros elementos que son fundamentales para comprender la primer victoria de las fuerzas patriotas frente a las realistas en suelo argentino.
Esos elementos son los que intentaré definir y desarrollar en esta reseña que alude a la magnifica victoria del general Belgrano y una serie de jefes y oficiales que lo acompañaron (Balcarce, Dorrego, Paz, Gregorio Aráoz de Lamadrid, Diaz Vélez, Bernabé Araoz Zelaya Moldes, etc).
• VIENTOS, TEMPESTADES Y LANGOSTAS
Hubo un hecho de tipo climático que puede bien considerarse como un acto de Dios o de la Virgen de la Merced que don Manuel Belgrano nombró e hizo reconocer como Generala del Ejército Patriota no solo para los creyentes, sino también para los escépticos. Puede sugerir una anécdota decorativa, pero tiene un significado como factor religioso, psicológico y espiritual. Según muchos testimonios de quienes fueron parte de la gesta del 24 de septiembre, aducen por lo que contó (entre muchos otros) el tucumano don Marcelino de la Rosa que a su vez escuchó de quienes vivieron el drama, como se desencadenó en medio de la Batalla un hecho que aterró a los soldados enemigos del Alto Perú; "un gran ventarrón, un vasto huracán que llegó desatado y furioso del sur" grafica de la Rosa y agrega:
"El ruido horrísono que hacía el viento en los bosques de la sierra y en los montes y árboles inmediatos, la densa nube de polvo y una manga de langostas, que arrastraba, cubriendo el cielo y oscureciendo el día, daban a la escena un aspecto terrífico". (textual)
Según José María Paz creyó por un momento recibir un disparo, pero advirtió prontamente que se trataba de langostas.
Como se desenvolvió la batalla, el desorden que provocaron las langostas con fuertes impactos en caras y pechos, oscureciendo el cielo y sembrando el pánico en medio de un clima apocalíptico, hizo dispersar a buena parte de los 3000 soldados veteranos bien armados del general Tristán (un criollo arequipeño como Goyeneche, hombre destacado del mismo). Fue si se quiere la mano de la Virgen aportando el sentido y la voluntad de la Fe, tanto en Belgrano como en las casi 2000 tropas bisoñas de gauchos bravíos tucumanos al mando de una caballería que era la primera y fue la más heróica de nuestro proceso emancipador.
Si de devociones populares hablamos al iniciarse la Batalla citaré un hecho particular. Al haberse reunido bien formados las tropas patriotas en el Campo de las Carreras (el objeto en presentar batalla de espaldas hacia el norte y fuera de la Plaza Mayor tenía por consideración del general Belgrano ocuparla en caso de derrota y librar allí la resistencia de manera honorable si había de caer) y con la sorpresa de Tristán que venia marchando y desconocía las intenciones del General del Ejército del Norte, tuvo de todos modos el tiempo de desmontar los cañones de las mulas y organizar una línea de combate, debido a la poca rapidez en efectuar el ataque de los patriotas. A los primeros estampidos el caballo de Belgrano __ "un rosillo muy manso", diría Paz en sus memorias, se encabritó y como el general no era un gran jinete, cayó por tierra y fue tenido como un signo de mal agüero. Bajo está situación e impresión se inició la lucha. Las señales de este tipo están muy arraigadas en el espíritu creyente popular del interior argentino y ello no fue diferente por aquella época. De todos modos si bien Belgrano a mi consideración y criterio es el hombre más brillante desde lo intelectual de la América Hispana de su tiempo y está entre los genios iluminados del siglo XIX, ello no impide reconocer una guapeza y un sentido patriota invalorable al arrojarse contra los realistas independiente de la diferencia de recursos, hombres adiestrados y dos Plazas totalmente en desigualdad de equipamientos, urgiendo al general patriota en una fe indisimulable que supo trasladar a la tropa, oficiales y jefes.
• EL FACTOR CRIOLLO
- La Caballería Gaucha -
Ya propuse reflexionar sobre la cuestión si se quiere -extraordinaria- que desencadenó la retirada de lo que le quedaba en pie a Tristán , pero otro factor fue igual de extraordinario y no por ser objeto de un hecho místico sino por ser obra de hombres que con un valor y atropello supremo sembraron el terror en los realistas. La caballería en su mayor parte tucumana (la conformaron también gauchos santiagueños) eran gauchos con lanzas en ristre, que hacían sonar sus guardamontes (*) y daban alaridos, obteniendo un resultado formidable por la derecha causando el caos en la caballería enemiga y obligándola a huir; ni siquiera la infantería pudo contenerlos dando cuenta en las memorias de los sobrevivientes, como esa -legión de diablos- como la llamaron, tomaron por sorpresa desde la retaguardia creando bajas importantes. El otro flanco donde estaba Belgrano sufrió en medio del desorden el embate enemigo obligando al general a reponerse en medio de una confusión infernal. Los Dragones del tucumano Gregorio Aráoz de Lamadrid también tuvieron gran participación en generar el desorden mediante acciones incendiarias a las columnas enemigas. Dorrego fue un hombre de arrojo y valor extraordinario golpeando casi como un suicida a las tropas de Tristán y logrando muchas bajas. Balcarce también fue destacable con parte de los Dragones y la caballería indisciplinada que causó esa impresión terrorífica que hemos señalado.
José María Paz al escribir sus memorias dejaría una serie de conceptos en función de estas épocas donde todavía ciertos nombres se conjugan en el mismo bando, pero más adelante los enfrentaría en la guerra civil. En relación a la valiente e improvisada caballería del criollismo gauchesco fervoroso y patriota, diría Paz en forma de crítica:
"eran hombres pobres y toscos" ; "hombres como aquellos que carecían de disciplina y subordinación"
No es de mi parte una cita como crítica al "manco", sino en su descripción y lejos de la antinomia "decentes y bárbaros" es parte de lo que se puede deducir de como aquel pueblo sediento de libertad sin tanto conocimiento de lo militar, defendieron el suelo y despojaron a los realistas de Tucumán, sentando un antecedente que luego se confirmaría en Salta. Según un hombre de lo que llamamos "versión oficial" quien fuera historiador e hijo de Vicente López, Vicente Fidel López la Batalla de Tucumán fue "la más criolla de todas cuantas batallas se han dado en el territorio argentino". Quienes luego combatieron el concepto de gaucho y criollo, de todas formas reconocerían el carácter de la defensa de nuestros hombres y mujeres.
No hubo un orden en la contienda y al fraccionarse el ejército enemigo se pudo conquistar el Parque de Tristán (39 carretas cargadas de armas y municiones) y casi todo el equipaje entre elementos de maestranza, cañones y fusiles. Gran parte del botín referido a pertrechos fue tomado como recompensa por la caballería gaucha.
De este modo Tristán sin armas ni provisiones y pocos hombres (dejó un saldo la derrota realista de 453 muertos, 687 prisioneros, 13 cañones, 358 fusiles) , partía hacia la Plaza Mayor amenazando a Diaz Vélez (quien la tenía en su poder) con incendiarla. La amenaza tuvo como respuesta una amenaza mayor al informarle que si ello sucediera, serían degollados todos los prisioneros (entre los cuales había coroneles y el primo de Tristán, Barreda.). Pasó la noche el realista sin concretar la amenaza y a la mañana cuando Belgrano rodeó al arequipeño, éste sin pronunciarse, huyó hacia Salta y el pueblo tucumano que había colaborado fervientemente con don Manuel y que inclusive había apoyado ciegamente la decisión del Jefe del Ejército del Norte, en presentar batalla desobedeciendo las ordenes del Triunvirato y de Rivadavia, sentía que habían salvado de la tiranía a Tucumán y a la Patria.
He procurado resaltar los factores "románticos" -si se me pernite- de la primer gesta militar frente al Alto Perú y omití factores políticos importantes como la relación de Belgrano y el Triunvirato porteñista, abocado en defender solo Buenos Aires. Entre los elementos sobresalientes de la gesta belgraniana cabe destacar uno, que merece un capítulo a parte y que tiene un significado glorioso y religioso que nuestros enemigos del Alto Perú nunca quisieron reconocer por llamar <<herejes>> a nuestros gauchos y definir al proceso revolucionario como obra de masones.
• LA GENERALA DE BELGRANO
Nuestra Señora de las Mercedes
El día de esta glorificada Virgen es el 24 de septiembre, justo el día que se efectuó la Batalla de Tucumán. Belgrano de todos modos antes del conflicto pidió su protección y al vencer en Tucumán un mes después de la batalla saludo a la Virgen en una misa en honor a la misma y allí se sucedieron hechos de una sintonía extraordinaria entre la fe, el misticismo, la devoción popular y el espíritu independentista.
Belgrano así se manifestaba en relación al nombramiento y dejando constancia de la elección en depositar a dicha Virgen como protectora"
«La Patria puede gloriarse de la victoria que han obtenido sus armas el día 24 del corriente, día de Nuestra Señora de la Merced, bajo cuya protección nos pusimos”.
Compartiré en este caso de las memorias de Paz lo sucedido en esa ocasión:
<< No necesito pintar la compunción de los
sentimientos de religiosa piedad que se de-
jaban traslucir en los semblantes de aquel
devoto vecindario, que tantos sustos y pe-
ligros había corrido; su piedad era sincera y
sus votos eran sin duda adeptos a la divini-
dad. Estos sentimientos tomaron mayor in-
tensidad cuando desembocó la procesión
al campo de batalla, donde aún no había
acabado de borrarse la sangre que lo había
enrojecido.
Repentinamente, el general deja su pues-
to y se dirige solo hacia las andas, en don-
de era conducida la imagen de la advoca-
ción que se celebraba; la procesión para;
las miradas de todos se dirigen a indagar
las causas de esta novedad; todos están
pendientes de lo que se propone el general,
quien, haciendo bajar las andas hasta po-
nerlas a su nivel, entrega el bastón que lle-
vaba en su mano y lo acomoda por el cor-
dón en las de la imagen de las Mercedes.
Hecho esto, vuelven los conductores a le-
vantar las andas, y la procesión continúa
majestuosamente su carrera.
La conmoción fue entonces universal; hay
ciertas sensaciones que perderían mucho
queriéndolas describir y explicar; al menos,
yo no me encuentro capaz de ello. Si hubo allí espíritus fuertes que ridiculizaron aquel
acto, no se atrevieron a sacar la cabeza >>
• ESCAPULARIOS / LA DIVISA PATRIOTA
Los escapularios que se advierten como parte de la tropa en 1813 en Salta, fueron donación como acto de devoción al ejército de parte de las monjas de Buenos Aires enviando un cargamento con 4000 pares de escapularios de la Merced.
Al iniciarse el proceso de marchar en búsqueda del enemigo en Salta se hizo por cuerpos. Cuando los batallones o el regimiento salía de los cuarteles, de los conducía por la calle del Templo de la Merced. En el atrio estaba una mesa vestida con la imagen y bandejas con los escapularios que se repartían en jefes, oficiales y tropa. Colorearon los uniformes de divisas militares. La Patria se iba conformando en base a la fe, a las tradiciones y a un conjunto de situaciones que habilitaron las pasiones desenfrenadas años mas tarde en la guerra civil. Situaciones donde unos creían en la emancipación y el auto gobierno, y otros solo creían en la defensa y preservación de la clase portuaria y sus intereses.
Belgrano claramente dejó en claro sus valores como hombre de una moralidad y criterio superior en humanismo a la mayoría de los hombres de su tiempo. No persiguió a Tristán (solo le encomendó a Diaz Vélez que "picase su retaguardia" con 600 hombres). Paz criticó a Belgrano por ello ya que el dejar partir a Tristán no evitó lo que después fuera la Batalla de Salta. El Combate de Las Piedras fue un antecedente antes de Tucumán donde Belgrano supo que se podía repeler a los realistas y lograr fortificar el Norte. Pero no fue acorde a las reglas militares como se hicieron las cosas. De todas formas la improvisación, el desorden, la falta de recursos y la nula instrucción militar fue resuelta por el creador de la bandera como pudo y con una organización básica, pero llena de espíritu y deseosa de vencer por seguir una causa justa y cristiana. Belgrano fue coherente en la Batalla consigo mismo, obró desde una conciencia meritoria.
Se mostró resuelto a desobedecer, él que pedía subordinación de su tropa y que la coyuntura lo obligaba por la causa de la libertad, incumplir la orden vejatoria de abandonar Tucumán a su suerte en favor de defender Buenos Aires desde Córdoba. Belgrano decidió dar batalla, desobedecer una orden cobarde (le valió un juzgamiento), presuntamente localista y también comportarse como humano con el vencido.
Desde lo místico o curioso acerca de las langostas, la protección de la Virgen y la victoria por convencimiento en una Batalla inexplicable por los expertos de tácticas militares, de ese pasado glorioso a este presente, el componente natural de las gestas de nuestros hombres se supuso bajo la invocación de la fe en Dios y la Virgen. La naturaleza de los hechos a veces no responden a la lógica racional y se conforman en nuestro imaginario, como obras de carácter místico. Si reflexionamos eventualmente por ejemplo en la obra de nuestro insigne libertador don José de San Martin, el solo hecho de pensar en las ocho veces que cruzó la cordillera a comienzos del siglo XIX, no es ilógico definir al hombre como obra de un espíritu inmenso y sobrenatural. Algunas acciones se determinaron por actos de mucha heroicidad, pero con la fe de no claudicar y bajo la protección divina. La Batalla de Tucumán es uno de esos casos.
Ricardo Geraci
Fuentes consultadas:
Manuel Belgrano / [Los ideales de la Patria. Instituto Nacional Belgraniano]
Pérez Amuchastegui / [Crónica Argentina Tomo I]
José María Rosa / [Historia Argentina Tomo II ]
Cristina Minutolo Orsi / [Belgrano y el principio de unidad nacional] Revista Inst Inv Hist J.M de Rosas N° 1 Segunda Época. 2012
Revista Desmemoria / [Belgrano y San Martín Arzac] Año 5 N° 19. Septiembre 1998.
(*) Guardamonte: pieza de cuero (similar a un par de alas) que colocada delante de la montura es utilizada para abrirse paso entre la vegetación para evitar lastimaduras al animal o a quien lo monta. Los guardamontes fueron utilizados durante la defensa de la Patria por los gauchos de Güemes para aterrar a los invasores. Una estrategia para simular un número superior al real por parte de los patriotas consistía en golpear con el talero los guardamontes. El sonido logrado en conjunto ejercía una acción psicológica sumamente desfavorable para el enemigo ..."
Imágenes: Manuel Belgrano Los ideales de la Patria
Instituto Nacional Belgraniano
Gentileza Virginia Codazzi / Prof de Historia y Suboficial retirada de la Fuerza Aérea. / Durante años custodia de la tumba de Belgrano.
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