IMÁGENES PAGANAS
IMÁGENES PAGANAS
• La historia paradójica -.
Las dos imágenes que adornan esta reseña, tienen por objeto ser en realidad la excusa para desarrollar cuestiones de tipo paradójicas entre dos ideas de países y dos tipos de líderes.
En las imágenes aparecen dos hombres del siglo XIX que estuvieron entreverados en las luchas políticas de su tiempo.
Juan Manuel de Rosas (1829-1832/1835-1852) y Luis Felipe I (1830-1848).
• IMAGEN Y PODER -
La imagen -como algo tangible o figurativo- durante el desarrollo de la historia humana ha representado parte del potencial heurístico de como han sido más o menos las cosas.
En relación a la imagen y la política, como figura de poder, sometimiento o alabanzas en función de un lider, la divulgación de las ideas o la imposición de éstas, es que tanto Rosas como Luis Felipe de Orleáns , Lord Palmerston , Bernardino Rivadavia, Sarmiento, Mitre (por poner ejemplos) o quien haya detentado el poder, han utilizado la imagen como recurso de sumisión o con el fin de legitimizarse ante la opinión pública. La "buena imagen" es la clave del sostenimiento del poder más allá de que se obre o no por y para los interéses de la plebe.
Las dos imágenes datan -según Carlos Vertanessian y como está publicado en su obra Rosas El Retrato Imposible- de 1830. Se supone en el análisis de las descripciones que lo más lógico, es que la primera en hacerse haya sido la de Luis Felipe y se adaptara luego a la imagen de Rosas. Independiente de las descripciones y detalles de tipo "técnicos" en relación a las obras, el objetivo era mostrar al Rosas vestido de un poder glorificante. Vertanessian rescata en esa idea palabras del propio Sarmiento:
"¿Como encarar en una república que conoció reyes jamás la idea de la personalidad del gobierno?" __
El título de Restaurador de las Leyes, con la investidura de dictador legitimizado por la legislatura porteña y reafirmado por las demás provincias otorgándole la comandancia de las Relaciones Exteriores del modelo republicano que significó La Confederación Argentina , es todo lo representativo de la obra de Lermercier, Bernard y Cia. Rosas como Príncipe criollo y del pueblo. Figura de orden y noble recostado en la legitimidad de las instituciones. ¿Dice eso la obra? ; un poco si, pero en realidad la estética y desde donde parte la idea de la misma, nada tienen que ver con don Juan Manuel.
Desde lo estético es desdeñar la figura de un hombre que muy arraigado estuvo a las tradiciones criollo-hispanas. Un hombre de enclave al terruño, de un mimetismo absoluto con el gaucho. Un hombre de nobleza que fue la figura heroica y reivindicativa de estos. Rosas no encarna lo monárquico o la persecución de un espíritu dinástico o sucesorio. Rosas fue el príncipe de un vasto "feudo" que supo dominar y en donde debió revolcarse literalmente, para adquirir en el elemento de su zona de confort (el medio rural) la influencia necesaria para ser una especie de padre protector genuino, de ejemplo y mano dura cuando la situación así lo requiriera.
El espadín, los pantalones blancos, los zapatos, la banda, la pose varonil portando la bandera como estandarte, dan a ambos retratos la misma impresión. El hecho de "afrancesar" a Rosas tiene para Vertanessian varias lecturas. Desde una utilización de la imagen por parte de Rosas para convencer a europeos de que los rumores de que "era un gaucho" eran falsas, o por la utilización de la comparación como una manera de jugarle al enemigo con su propia imagen. Cabe aclarar que en 1830 ni Rosas estaba en guerra con Luis Felipe ni el francés había empezado su política de "diplomacia fuerte" en América, por lo que no eran todavía enemigos. Lo cierto es que si Rosas lo utilizó -o no- como manera de ensalzarse elegantemente y con un fuerte mensaje político ante la opinión pública es de cierto criterio lógico si se comprende la época tan "bombardeada" de las publicaciones de aquellos hombres que estaban dentro del porcentaje de "educados" y que manifestaban aborrecimiento a lo popular; no seria descabellado la utilización del rosismo de un tipo de liturgia o mística partidista en función de la imagen.
Lo paradójico descansa en que fue utilizada como una de las obras más difundidas, replicadas, esbozadas y referencial, también hoy exhibidas en distintos museos sobre la figura del Señor de los Cerrillos. Hay también una explicación razonable debido a esta imagen tan contradictoria de un Rosas vestido a lo francés o peor aún, como el rey de los franceses. Era una época como antes mencioné de una gran guerra entre las dialécticas o las editoriales de uno u otro bando, por lo que ese tipo de imagen, en realidad eran las de tipo clásica en ello de utilizar ciertos artilugios como los arcos, el estandarte, la pose de brazos y manos, ya que las alegorías son prácticamente el sentido de la misma. Está claro que no hubo un sentido denigratorio pero está lleno de contradicciones o bien paradójas históricas. Digo que está claro que no se hizo en función de denigrar, sino seguramente hubiera sido condenada por el mismo Restaurador. De todos modos una de las paradojas se subordina al momento histórico en que fueron hechas. Si bien Vertanessian deja advertir que en realidad es dudoso que las dos sean exactamente reproducidas hacia el año 1830, diferirán por algún que otro año, pero definitivamente ni Francia ni la Confederación tenían conflictos diplomáticos. Cuando estos se suceden, Francia decide con su armada apostada en el Río de la Plata, jugar sus fichas en las políticas nacionales, teniendo influencia sobre Montevideo y hacia 1838 bloqueando el puerto de Buenos Aires con la excusa de que se modifique una antigua ley provincial que la iguales con la Gran Bretaña. El problema fue que quien aludía tener la voz del rey Luis Felipe I era un agregado comercial sin estar provisto de facultades diplomáticas y Rosas se negó a negociar con quien no correspondía.
●~ La pregunta que me hago es la siguiente: ¿quien está más distanciado del significado de la imagen? ¿Rosas o Luis Felipe de Orleáns?
__
Luis Felipe de Orleáns fue quien después de una cruenta guerra civil ante el derrocamiento de Carlos X, inicia otro proceso en Francia que supone la victoria de una rama de los liberales franceses que luchaban por la consolidación de un orden constitucional, ante la puja entre estos "hijos de la Revolución Francesa" y los absolutistas.
El cuestionamiento hecho por la Revolución Francesa al orden monárquico absolutista y feudal fue un proceso que determinó la política interna y externa de Francia y europa, que logró desarrollarse durante el siglo XIX. Napoleón -hijo de la revolución- había caído en pretensiones de tipos expansionistas y olvidado la alta política que originó su derrotero hacia su exilio y muerte. La respuesta a la osada "aventura" napoleónica la dio el Congreso de Viena -con Metternich como valuarte- proponiendo restablecer el antiguo orden de dinastías, títulos y tradicionalmente monárquico del Viejo Continente, evitando la expansión e influencias del liberalismo burgues que se fomentaba en la política, la economía, las artes, las letras; una visión acorde a los cambios naturales que produjo la primera y segunda revolución industrial.
Fue una lucha entre lo conservador y lo liberal, que modificaba a cortos o grandes rasgos la política del continente europeo.
Carlos X (1824-1830) fue el último rey de la dinastía borbónica en Francia. Luego del Congreso de Viena y con la restauración absolutista en varios reinos de europa, hubo un equilibrio entre la Confederación Germánica y los distintos reinos católicos, pero el germen revolucionario estaba ya instalado en el bloque continental e inclusive en América, lo cual hundió en tan sólo seis años a Carlos X. La burguesia liberal generó un rechazo a las políticas ultraconservadoras del último rey borbón en Francia y terminó por imponer una revolución que estalló en julio de 1830 y que depositó a Luis Felipe de Orleáns en el trono, pero bajo un régimen parlamentario. Su administración referida a lo internacional se resume en buscar depositar a Francia en un lugar de poder en el mundo. Restablecer la grandeza y para ello puso sus ojos en el continente americano y en Africa. Ni la victoria en Argel logró apaciguar al proyecto liberal y revolucionario que buscaba el fin de los absolutismos y estaban los que abogaban por un cambio radical y otros por un cambio progresivo (de ahí la figura de Rey en Luis Felipe siendo de simpatías liberales e inclusive jacobino durante la Revolución Francesa) . La política internacional de Luis Felipe en función del Río de la Plata fue netamente colonialista, invasiva y execrable. Encontró por estas tierras acólitos que facilitaron sus apetencias sobre nuestras tierras.
• UN ROSAS PARA LUIS FELIPE__
Cuando Francia se lanza a una serie de acciones de tipo diplomáticas desde 1830 hasta su acción belicosa de someter al puerto de Buenos Aires a un bloqueo en 1838, -entre ese periodo- el gobernador de Buenos Aires y Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, Juan Manuel de Rosas evitó por todos los medios a su alcance de satisfacer las prepotencias galas y mostró una firmeza considerable que generó en los franceses una intromisión aun más profunda intentando controlar Montevideo e instigando golpes de estado en la Confederación. Francia tuvo un aliado que sí se plegó al colinialismo francés; la Confederación Peruano-Boliviana del Mariscal Santa Cruz. A su vez Santa Cruz desplegó acciones contra Chile y la Confederación Argentina y buscaba desestabilizar la región por pedido de Francia.
De no exceptuar a los galos del servicio militar que avalaba una ley provincial a rechazar el bloqueo con lo que pudo "cosecharse" del proceso comercial positivo que generó la ley aduanera que supo ponerse en regla a partir de enero de 1836. Rosas hizo lo que pudo con lo que tuvo a mano para no claudicar ante las pretensiones colonialistas de Luis Felipe de Orleáns. Mostró decisión y firmeza en las acciones que eran tomadas bajo la protección legal que le facultaba poseer la Suma del Poder Público y con la anuencia testimonial de los gobernadores, más allá de que algunas expresiones viciadas y de intromisión logista que decían como modo de protesta que se habían sumergido en un conflicto que debía responder Buenos Aires. Lo cierto es que el Pacto Federal cita claramente el sentido de reciprocidad que debía existir entre las provincias cuando una de estas fuera atacada por un agente externo. Lo cual el ataque al puerto del Río de la Plata era un ataque a la Confederación. Seguramente Luis Felipe debió lidiar con situaciones complicadas, pero el "gaucho pícaro" fue un escollo que jamás pudo superar.
• LA IMAGEN PARADÓJICA__
La imagen que alude al posteo, glorifica a un Rosas republicano. Lo glorifica y lo exalta como el garante ético y moral de la república. Es curioso que esta obra que intenta replicar esa expresión en Luis Felipe de Orleáns sea usada también en un hombre que en definitiva era catalogado de "tirano", "déspota" o "bárbaro". Fue una obra hecha por Lemercier que fue resignificada por diarios de Montevideo antirrosistas como El Grito Argentino o Muera Rosas!. Es curioso que también desde la oficialidad del régimen rosista tal creación haya sido replicada y divulgada al punto de haber otras obras que copiaron el modelo, la expresión y la intencionalidad del mensaje. Paradójico y curioso también supone, que se relacione la imagen del republicano honorífico a un monarca de principios internacionales nefastos. ¿De que sirve encarnar los valores de la república, la libertad, fraternidad y la igualdad si no se respetan las voluntades de los pueblos libres y la soberanía política de sus naciones?
La actitud de Rosas ante los pueblos hermanos fronterizos (Bolivia, Paraguay, Uruguay, Brasil, Chile) fue de permanente diálogo. Quien conoce la historia sabe que Rosas aun con la ventaja de tener la razón en función de aquellas regiones heredadas del virreinato del Río de la Plata que de todas formas lograron "independizarse" de las Provincias Unidas, entendió que por la fuerza a los pueblos no se les debía imponer nada. Quiso recuperar aquellos países o zonas que le pertenecían al antiguo virreinato, pero lo hizo desde un trabajo paciente y diplomático, y al ver lo inútil de la empresa (como ocurrió con parte de Bolivia y el Paraguay) solo se limitó a resignarse y dejar que esos pueblos decidan.
¿Rosas fue el gran americano?
Después de don José de San Martín y Sucre fue el hombre que más hizo por la unión americana ante las pretensiones extranjeras en el continente. Al saberse en los pueblos de la América del Sud que Inglaterra y Francia habían reconocido luego de una empresa fallida que los dejó al borde del ridículo, los ríos interiores de un país soberano en una tierra alejada e inhóspita para muchos eurocentristas, comprendieron que un nuevo caudillo americanista tomaba el lugar de los grandes hombres del continente. Por ello no nos cansamos de fomentar las palabras de don José hacia con Rosas cuando éste era el protector de la obra y voluntad de los libertadores de América.
No es paradójico que don Juan Manuel haya sido comparado o puesto en la figura "republicana" de Luis Felipe de Orleáns, lo paradójico es que quien sea tildado aun hoy por las nefastas interpretaciones arcaicas de "tirano" sea en realidad -consecuencia del análisis historico serio- el verdadero republicano, muy distanciado de un Luis Felipe que de las puertas para afuera, se manejó con la lógica colonialista de los déspotas y tiranos de la humanidad. Intentona de arrasar nuestra America para lograr consolidar un poder económico, político y un prestigio que terminó ridiculizado, por la firmeza de ese "gaucho del fin del mundo", que les enseño que hay que SER y también PARECER.
Así como la imagen tiene una relevancia demostrada a lo largo de la historia, hay algunas que lograron maniquear las razones verdaderas de los hombres, las intenciones reales de estos y los han tergiversado en todas sus dimensiones. La historia está también hecha de paradojas y de imágenes paganas. No es el caso de utilizar el término "pagano" en referencia de lo mitológico o religioso; es en este caso, una expresión que evidencia al respecto de las dos imágenes que inspiraron el artículo, una simbología inexistente, que en definitiva nos acerca a la profundización de los hombres, a los hechos y a ponerlos en nuestro contexto y coyuntura, en el lugar que se merecen.
Ricardo Geraci
Fuentes consultadas: _Rosas, el retrato imposible/ Carlos Vertanessian/
_Reportaje de la Historia Tomo II Editorial Planeta _ La Paris de Luis Felipe/
_Colección Bicentenario/ J.M de Rosas, el Restaurador Político./
Manuel Gálvez/ Vida de Don Juan Manuel de Rosas. Tomo I y II/
_Salvat Enciclopedia / Nuevas Potencias y Repúblicas Americanas. tomo XIII
Imágenes: Colección Vertanessian/ Rosas el retrato imposible
• : Lemercier Bernard y Cnía. El Exmo. Sor. Gor. Can. Gral. de la Provincia Ilustre Restaurador
de nuestras Leyes Brigadier Dn. Jn. M. de Rosas, París, c. 1830. Litografía coloreada. Sobre la
bandera, escrito "Federación ó Muerte", legible en parte
•: Ch. Ramelet.83 El rey Luis Felipe portando la bandera tricolor, "Je reprends avec orgueil
ces couleurs glorieuses que j'ai long-temps portées". 84 Litografía de Frey sobre la base
de un óleo anónimo: Louis-Philippe sur la barricade,85 París, c. 1830. CA.86
• La historia paradójica -.
Las dos imágenes que adornan esta reseña, tienen por objeto ser en realidad la excusa para desarrollar cuestiones de tipo paradójicas entre dos ideas de países y dos tipos de líderes.
En las imágenes aparecen dos hombres del siglo XIX que estuvieron entreverados en las luchas políticas de su tiempo.
Juan Manuel de Rosas (1829-1832/1835-1852) y Luis Felipe I (1830-1848).
• IMAGEN Y PODER -
La imagen -como algo tangible o figurativo- durante el desarrollo de la historia humana ha representado parte del potencial heurístico de como han sido más o menos las cosas.
En relación a la imagen y la política, como figura de poder, sometimiento o alabanzas en función de un lider, la divulgación de las ideas o la imposición de éstas, es que tanto Rosas como Luis Felipe de Orleáns , Lord Palmerston , Bernardino Rivadavia, Sarmiento, Mitre (por poner ejemplos) o quien haya detentado el poder, han utilizado la imagen como recurso de sumisión o con el fin de legitimizarse ante la opinión pública. La "buena imagen" es la clave del sostenimiento del poder más allá de que se obre o no por y para los interéses de la plebe.
Las dos imágenes datan -según Carlos Vertanessian y como está publicado en su obra Rosas El Retrato Imposible- de 1830. Se supone en el análisis de las descripciones que lo más lógico, es que la primera en hacerse haya sido la de Luis Felipe y se adaptara luego a la imagen de Rosas. Independiente de las descripciones y detalles de tipo "técnicos" en relación a las obras, el objetivo era mostrar al Rosas vestido de un poder glorificante. Vertanessian rescata en esa idea palabras del propio Sarmiento:
"¿Como encarar en una república que conoció reyes jamás la idea de la personalidad del gobierno?" __
El título de Restaurador de las Leyes, con la investidura de dictador legitimizado por la legislatura porteña y reafirmado por las demás provincias otorgándole la comandancia de las Relaciones Exteriores del modelo republicano que significó La Confederación Argentina , es todo lo representativo de la obra de Lermercier, Bernard y Cia. Rosas como Príncipe criollo y del pueblo. Figura de orden y noble recostado en la legitimidad de las instituciones. ¿Dice eso la obra? ; un poco si, pero en realidad la estética y desde donde parte la idea de la misma, nada tienen que ver con don Juan Manuel.
Desde lo estético es desdeñar la figura de un hombre que muy arraigado estuvo a las tradiciones criollo-hispanas. Un hombre de enclave al terruño, de un mimetismo absoluto con el gaucho. Un hombre de nobleza que fue la figura heroica y reivindicativa de estos. Rosas no encarna lo monárquico o la persecución de un espíritu dinástico o sucesorio. Rosas fue el príncipe de un vasto "feudo" que supo dominar y en donde debió revolcarse literalmente, para adquirir en el elemento de su zona de confort (el medio rural) la influencia necesaria para ser una especie de padre protector genuino, de ejemplo y mano dura cuando la situación así lo requiriera.
El espadín, los pantalones blancos, los zapatos, la banda, la pose varonil portando la bandera como estandarte, dan a ambos retratos la misma impresión. El hecho de "afrancesar" a Rosas tiene para Vertanessian varias lecturas. Desde una utilización de la imagen por parte de Rosas para convencer a europeos de que los rumores de que "era un gaucho" eran falsas, o por la utilización de la comparación como una manera de jugarle al enemigo con su propia imagen. Cabe aclarar que en 1830 ni Rosas estaba en guerra con Luis Felipe ni el francés había empezado su política de "diplomacia fuerte" en América, por lo que no eran todavía enemigos. Lo cierto es que si Rosas lo utilizó -o no- como manera de ensalzarse elegantemente y con un fuerte mensaje político ante la opinión pública es de cierto criterio lógico si se comprende la época tan "bombardeada" de las publicaciones de aquellos hombres que estaban dentro del porcentaje de "educados" y que manifestaban aborrecimiento a lo popular; no seria descabellado la utilización del rosismo de un tipo de liturgia o mística partidista en función de la imagen.
Lo paradójico descansa en que fue utilizada como una de las obras más difundidas, replicadas, esbozadas y referencial, también hoy exhibidas en distintos museos sobre la figura del Señor de los Cerrillos. Hay también una explicación razonable debido a esta imagen tan contradictoria de un Rosas vestido a lo francés o peor aún, como el rey de los franceses. Era una época como antes mencioné de una gran guerra entre las dialécticas o las editoriales de uno u otro bando, por lo que ese tipo de imagen, en realidad eran las de tipo clásica en ello de utilizar ciertos artilugios como los arcos, el estandarte, la pose de brazos y manos, ya que las alegorías son prácticamente el sentido de la misma. Está claro que no hubo un sentido denigratorio pero está lleno de contradicciones o bien paradójas históricas. Digo que está claro que no se hizo en función de denigrar, sino seguramente hubiera sido condenada por el mismo Restaurador. De todos modos una de las paradojas se subordina al momento histórico en que fueron hechas. Si bien Vertanessian deja advertir que en realidad es dudoso que las dos sean exactamente reproducidas hacia el año 1830, diferirán por algún que otro año, pero definitivamente ni Francia ni la Confederación tenían conflictos diplomáticos. Cuando estos se suceden, Francia decide con su armada apostada en el Río de la Plata, jugar sus fichas en las políticas nacionales, teniendo influencia sobre Montevideo y hacia 1838 bloqueando el puerto de Buenos Aires con la excusa de que se modifique una antigua ley provincial que la iguales con la Gran Bretaña. El problema fue que quien aludía tener la voz del rey Luis Felipe I era un agregado comercial sin estar provisto de facultades diplomáticas y Rosas se negó a negociar con quien no correspondía.
●~ La pregunta que me hago es la siguiente: ¿quien está más distanciado del significado de la imagen? ¿Rosas o Luis Felipe de Orleáns?
__
Luis Felipe de Orleáns fue quien después de una cruenta guerra civil ante el derrocamiento de Carlos X, inicia otro proceso en Francia que supone la victoria de una rama de los liberales franceses que luchaban por la consolidación de un orden constitucional, ante la puja entre estos "hijos de la Revolución Francesa" y los absolutistas.
El cuestionamiento hecho por la Revolución Francesa al orden monárquico absolutista y feudal fue un proceso que determinó la política interna y externa de Francia y europa, que logró desarrollarse durante el siglo XIX. Napoleón -hijo de la revolución- había caído en pretensiones de tipos expansionistas y olvidado la alta política que originó su derrotero hacia su exilio y muerte. La respuesta a la osada "aventura" napoleónica la dio el Congreso de Viena -con Metternich como valuarte- proponiendo restablecer el antiguo orden de dinastías, títulos y tradicionalmente monárquico del Viejo Continente, evitando la expansión e influencias del liberalismo burgues que se fomentaba en la política, la economía, las artes, las letras; una visión acorde a los cambios naturales que produjo la primera y segunda revolución industrial.
Fue una lucha entre lo conservador y lo liberal, que modificaba a cortos o grandes rasgos la política del continente europeo.
Carlos X (1824-1830) fue el último rey de la dinastía borbónica en Francia. Luego del Congreso de Viena y con la restauración absolutista en varios reinos de europa, hubo un equilibrio entre la Confederación Germánica y los distintos reinos católicos, pero el germen revolucionario estaba ya instalado en el bloque continental e inclusive en América, lo cual hundió en tan sólo seis años a Carlos X. La burguesia liberal generó un rechazo a las políticas ultraconservadoras del último rey borbón en Francia y terminó por imponer una revolución que estalló en julio de 1830 y que depositó a Luis Felipe de Orleáns en el trono, pero bajo un régimen parlamentario. Su administración referida a lo internacional se resume en buscar depositar a Francia en un lugar de poder en el mundo. Restablecer la grandeza y para ello puso sus ojos en el continente americano y en Africa. Ni la victoria en Argel logró apaciguar al proyecto liberal y revolucionario que buscaba el fin de los absolutismos y estaban los que abogaban por un cambio radical y otros por un cambio progresivo (de ahí la figura de Rey en Luis Felipe siendo de simpatías liberales e inclusive jacobino durante la Revolución Francesa) . La política internacional de Luis Felipe en función del Río de la Plata fue netamente colonialista, invasiva y execrable. Encontró por estas tierras acólitos que facilitaron sus apetencias sobre nuestras tierras.
• UN ROSAS PARA LUIS FELIPE__
Cuando Francia se lanza a una serie de acciones de tipo diplomáticas desde 1830 hasta su acción belicosa de someter al puerto de Buenos Aires a un bloqueo en 1838, -entre ese periodo- el gobernador de Buenos Aires y Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, Juan Manuel de Rosas evitó por todos los medios a su alcance de satisfacer las prepotencias galas y mostró una firmeza considerable que generó en los franceses una intromisión aun más profunda intentando controlar Montevideo e instigando golpes de estado en la Confederación. Francia tuvo un aliado que sí se plegó al colinialismo francés; la Confederación Peruano-Boliviana del Mariscal Santa Cruz. A su vez Santa Cruz desplegó acciones contra Chile y la Confederación Argentina y buscaba desestabilizar la región por pedido de Francia.
De no exceptuar a los galos del servicio militar que avalaba una ley provincial a rechazar el bloqueo con lo que pudo "cosecharse" del proceso comercial positivo que generó la ley aduanera que supo ponerse en regla a partir de enero de 1836. Rosas hizo lo que pudo con lo que tuvo a mano para no claudicar ante las pretensiones colonialistas de Luis Felipe de Orleáns. Mostró decisión y firmeza en las acciones que eran tomadas bajo la protección legal que le facultaba poseer la Suma del Poder Público y con la anuencia testimonial de los gobernadores, más allá de que algunas expresiones viciadas y de intromisión logista que decían como modo de protesta que se habían sumergido en un conflicto que debía responder Buenos Aires. Lo cierto es que el Pacto Federal cita claramente el sentido de reciprocidad que debía existir entre las provincias cuando una de estas fuera atacada por un agente externo. Lo cual el ataque al puerto del Río de la Plata era un ataque a la Confederación. Seguramente Luis Felipe debió lidiar con situaciones complicadas, pero el "gaucho pícaro" fue un escollo que jamás pudo superar.
• LA IMAGEN PARADÓJICA__
La imagen que alude al posteo, glorifica a un Rosas republicano. Lo glorifica y lo exalta como el garante ético y moral de la república. Es curioso que esta obra que intenta replicar esa expresión en Luis Felipe de Orleáns sea usada también en un hombre que en definitiva era catalogado de "tirano", "déspota" o "bárbaro". Fue una obra hecha por Lemercier que fue resignificada por diarios de Montevideo antirrosistas como El Grito Argentino o Muera Rosas!. Es curioso que también desde la oficialidad del régimen rosista tal creación haya sido replicada y divulgada al punto de haber otras obras que copiaron el modelo, la expresión y la intencionalidad del mensaje. Paradójico y curioso también supone, que se relacione la imagen del republicano honorífico a un monarca de principios internacionales nefastos. ¿De que sirve encarnar los valores de la república, la libertad, fraternidad y la igualdad si no se respetan las voluntades de los pueblos libres y la soberanía política de sus naciones?
La actitud de Rosas ante los pueblos hermanos fronterizos (Bolivia, Paraguay, Uruguay, Brasil, Chile) fue de permanente diálogo. Quien conoce la historia sabe que Rosas aun con la ventaja de tener la razón en función de aquellas regiones heredadas del virreinato del Río de la Plata que de todas formas lograron "independizarse" de las Provincias Unidas, entendió que por la fuerza a los pueblos no se les debía imponer nada. Quiso recuperar aquellos países o zonas que le pertenecían al antiguo virreinato, pero lo hizo desde un trabajo paciente y diplomático, y al ver lo inútil de la empresa (como ocurrió con parte de Bolivia y el Paraguay) solo se limitó a resignarse y dejar que esos pueblos decidan.
¿Rosas fue el gran americano?
Después de don José de San Martín y Sucre fue el hombre que más hizo por la unión americana ante las pretensiones extranjeras en el continente. Al saberse en los pueblos de la América del Sud que Inglaterra y Francia habían reconocido luego de una empresa fallida que los dejó al borde del ridículo, los ríos interiores de un país soberano en una tierra alejada e inhóspita para muchos eurocentristas, comprendieron que un nuevo caudillo americanista tomaba el lugar de los grandes hombres del continente. Por ello no nos cansamos de fomentar las palabras de don José hacia con Rosas cuando éste era el protector de la obra y voluntad de los libertadores de América.
No es paradójico que don Juan Manuel haya sido comparado o puesto en la figura "republicana" de Luis Felipe de Orleáns, lo paradójico es que quien sea tildado aun hoy por las nefastas interpretaciones arcaicas de "tirano" sea en realidad -consecuencia del análisis historico serio- el verdadero republicano, muy distanciado de un Luis Felipe que de las puertas para afuera, se manejó con la lógica colonialista de los déspotas y tiranos de la humanidad. Intentona de arrasar nuestra America para lograr consolidar un poder económico, político y un prestigio que terminó ridiculizado, por la firmeza de ese "gaucho del fin del mundo", que les enseño que hay que SER y también PARECER.
Así como la imagen tiene una relevancia demostrada a lo largo de la historia, hay algunas que lograron maniquear las razones verdaderas de los hombres, las intenciones reales de estos y los han tergiversado en todas sus dimensiones. La historia está también hecha de paradojas y de imágenes paganas. No es el caso de utilizar el término "pagano" en referencia de lo mitológico o religioso; es en este caso, una expresión que evidencia al respecto de las dos imágenes que inspiraron el artículo, una simbología inexistente, que en definitiva nos acerca a la profundización de los hombres, a los hechos y a ponerlos en nuestro contexto y coyuntura, en el lugar que se merecen.
Ricardo Geraci
Fuentes consultadas: _Rosas, el retrato imposible/ Carlos Vertanessian/
_Reportaje de la Historia Tomo II Editorial Planeta _ La Paris de Luis Felipe/
_Colección Bicentenario/ J.M de Rosas, el Restaurador Político./
Manuel Gálvez/ Vida de Don Juan Manuel de Rosas. Tomo I y II/
_Salvat Enciclopedia / Nuevas Potencias y Repúblicas Americanas. tomo XIII
Imágenes: Colección Vertanessian/ Rosas el retrato imposible
• : Lemercier Bernard y Cnía. El Exmo. Sor. Gor. Can. Gral. de la Provincia Ilustre Restaurador
de nuestras Leyes Brigadier Dn. Jn. M. de Rosas, París, c. 1830. Litografía coloreada. Sobre la
bandera, escrito "Federación ó Muerte", legible en parte
•: Ch. Ramelet.83 El rey Luis Felipe portando la bandera tricolor, "Je reprends avec orgueil
ces couleurs glorieuses que j'ai long-temps portées". 84 Litografía de Frey sobre la base
de un óleo anónimo: Louis-Philippe sur la barricade,85 París, c. 1830. CA.86
Comentarios
Publicar un comentario