EL VERDUGO DE DORREGO
JULIÁN SEGUNDO AGÜERO
El verdugo de Dorrego.
Dicho en forma de conceptos básicos, es que desarrollaré a uno de los hombres que más protagonismo tuvo desde lo político en ello de conspirar desde las fauces y convencer a otros hombres de voluntades patrióticas, a cometer quizás los actos más aberrantes de la historia argentina.
No es una biografía de Agüero; más bien es situarlo en tiempo y lugar, definiendo conceptualmente su accionar y las consecuencias de sus actos.
Agüero se formó en la educación católica de su tiempo (1776-1851) entre idas y vueltas con la dinámica sacerdocial, ejerciendo como cura de la Catedral de Buenos Aires en tiempos donde se sucede la Revolución de Mayo y donde asiste a los debates, para retirarse sin participación alguna. Ya en 1817, momentos donde la Independencia estuvo declarada y las guerras emancipadoras que llevó adelante San Martín -con un grupo de oficiales y soldados de arrojo valor por las ideas de libertad y autodeterminación- don Julian Segundo empieza una oratoria de corte antihispanista y se resuelve en favor del iluminismo de algunos de los más afamados doctores de su tiempo.
Si hablamos de Rivadavia, fue Agüero quien en definitiva como autor de la ley presidencial, lo erige a Bernardino a tal mando. A la caída de él "gordo de las hojas de papel" -como lo define una amiga politóloga- Agüero sigue en la "corte" de Vicente López y Planes y llegó a Ministro de Hacienda de Dorrego. El "loco" lo terminó de expulsar debido a que aprovechó dicho cargo para desprestigiar al gobernador. Allí se excuso diciendo que se atacaban las libertades públicas, usó la prensa, la cuál había sido un arma de unitarios y federales, que marcaban el pulso político.
Agüero un 29 de diciembre de 1821, mientras gobernaba Martín Rodriguez la provincia de Buenos Aires, fundó la "Sociedad Literaria" donde compartiría espacio con hombres como Esteban De Luca, Vicente López y Planes, Antonio Saénz, Manuel Moreno, Cosme Argerich Valentin Alsina, Juan Crisóstomo Lafinur, Irineo Portela e Ignacio Nuñez. Sociedad de intelectuales con la impronta filosófica de los vientos de las ideas liberales que llegaban de europa. Manuel Moreno fue uno de los pocos que siendo integrante, años más tarde se uniría a Rosas siguiendo desde la cartera diplomática, la línea nacional que llevó adelante el Restaurador.
Agüero hacia 1825 inicia su camino hacia las logias y será determinante a la hora de tomar partido en las guerras civiles.
Dice en su pagina web Respetable Logia Libertadores N° 434 (*):
//En 1825 un grupo de súbditos estadounidenses organizó la Logia Estrella Sureña (Southern Star) con Carta Constitutiva de la Gran Logia de Pensilvania. A esa Logia se incorporó Agüero al igual que Bernardino Rivadavia, entre otros.
Luego de su ingreso a la Masonería, Agüero dejó de celebrar misa y se dedicó solamente a la labor pastoral, alejándose de la Iglesia Católica Romana y siendo el primero en pensar una Iglesia Cristiana Argentina//
•VERDUGO
Fue el logista quien convenció a Lavalle de fusilar a Dorrego. Él y el aporte de Salvador María Del Carril y Juan Cruz Varela (hermano de Florencio).
Cuando decimos que Dorrego confió más en los rivadavianos que en Rosas, no hacemos una interpretación de tipo subjetiva, sino afirmando lo que en el intercambio de cartas entre los actores de la tragedia de Navarro, se desprende, como acciones evasivas del "Padre de los pobres" hacia el hombre de los Cerrillos, y decisiones tan desacertadas, que cuesta creerlo en Dorrego.
Agüero también supo relacionarse y ser parte de logias extranjeras que operaban en mayor o menor medida para una parte de la balanza política de las Provincias de las Unidas del Río de la Plata; la mencionada Estrella Sureña y la Gran Logia de Pensilvania fueron de su convite reforzando la influencia masónica como instrumento en el juego de la puja política y sus influencias de tipos sociales, atacando hábitos y tradiciones católicas.
Agüero puso el acento en operar desde la intriga, desde las sombras, también con una prensa filosa que no escondía la intención positivista y extranjerizante de los hombres liberales de la época.
Logró mediante, que se fusíle al coronel del pueblo y no tuvo más remedio que exiliarse con otros tantos cuando en 1831 el federalismo a los tumbos se imponía en el antiguo territorio de las Provincias Unidas.
Durante su "exilio" en Montevideo siguió "predicando" donde con otros integrantes de la Logia Estrella Sureña formaron la Logia Asilo de la Virtud, con Carta Constitutiva de la Gran Logia de Pensilvania. También se afilió a la Logia Capitular Regeneración de Niteroi en Brasil.
Murió en la capital de la antigua Banda Oriental en 1851 y luego de derrocado Rosas, se negaron las autoridades al entierro, por ser considerado masón.
Pudo ser "repatriado" y fue por entonces el Presidente Bartolomé Mitre quien en 1863 decretó la secularización de los cementerios.
Debido a esta ley, el entonces arzobispo de la ciudad de Buenos Aires: Aneiros, le quitó el título de “campo santo” al cementerio de la Recoleta.
El fin de Rosas al frente de la política de Buenos Aires es el fin de la época criolla. Tanto Peñaloza, Felipe Varela y Ricardo López Jordan son las últimas expresiones de una resistencia que terminó siendo inútil. La otra Argentina, la de la Generación del 80', no puede de todos modos desecharse, más allá de la dinámica que las logias tuvieron durante esos años y la influencia en la literatura, el arte, la política y sobre los recursos espirituales de la patria, hombres como Rafael Hernández, José Hernández, Guido Y Spano, Adolfo Saldías, Ernesto Quesada son el claro ejemplo que más allá de la filiación espiritual o de fe, aportaron nacionalidad en todas las formas; muy lejanos de actitudes entreguistas y antinacionales, como el mismo Agüero, Florencio Varela, Esteban Echeverria, Salvador María Del Carril o Valentín Alsina, que solían con mucho orgullo militar esa lógica, sin remediar las consecuencias que ello produciría en el pueblo argentino e iberoamericano.
Ricardo Geraci
Fuentes consultadas: (*) Blog Oficial | Información actualizada de la Logia Libertadores y la Masonería Universal. Historia de la independencia de Argentina y América.
Adolfo Saldías: Historia de la Confederación Argentina tomo I y II
Miguel Ángel De Marco: Bartolomé Mitre Emece 2004
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