MANUELITA ROZAS/ VERDADERA FEMINISTA

MANUELITA ROZAS Y TERRERO
La verdadera feminista: 

Si bien el concepto de "feminismo" es largamente discutible, me atrevo a hablar como hombre en lo que me voy a referir como el "buen feminismo". Es decir; la exaltación de la mujer en función del equilibrio que debe haber entre los dos géneros (masculino y femenino). Exaltar,  es a veces el acto más atrevido que tenemos como recurso,  cuando la invisibilización es un hecho adrede de quienes buscan poner el peso de la balanza de su lado. 
Como Manuelita Rozas en la historia nacional hubo otras mujeres, que rompieron moldes o mandatos y se abrieron paso del ámbito privado al público. Hubo inclusive mujeres "más jugadas" que ella; pero por el rol que Manuela cumplió, la capacidad de gustarle a casi todos, su honestidad y patriotismo arrojada a las aventuras políticas de su época, solo pocas mujeres comparten dichosos valores. 
Lógicamente, "la niña" como la llamaba su padre el Brigadier General J.M de Rosas, cumplió mandatos sociales de época. El feminismo de Manuelita no implicó revelarse a la autoridad, que en su caso fue madre y padre -con una clara acentuación en el último- sino poder distinguirse en el mundo de hombres sin tener que chocar con ellos. Su carisma y diplomacia; sus encantos y modos de dama criolla, envalentonó a peones, aristócratas, diplomáticos, secretarios, escribientes, soldados, extranjeros, etc.
Encandiló a todos, con modos tan oportunos que nadie podía pasarse de la raya. Manuela eligió a un solo hombre: Máximo Terrero. Secretario de Rosas e hijo del mejor amigo del caudillo. Manuela era consciente de la (a veces) tediosa existencia de la mujer en su tiempo y tan consciente era, que ella misma así se lo escribe a una amiga en referencia al no tener deseos de dar a luz hijas mujeres. No por una cuestión de índole machista o patriarcal, sino justamente por saber de lo difícil de ser mujer en esos tiempos. El 22 de septiembre de 1858 vino al mundo Rodrigo Tomás, a quien el abuelo materno decidió llamar Clímaco Baldomero. Manuela, ya de 41 años, escribió a una amiga que le alegraba haber dado a luz varones: 

"pues como tengo la experiencia
de lo que tenemos que sufrir en este mundo las mujeres, la
incertidumbre de la suerte futura de mi hija me haría estar en constante ansiedad". (*) 

Es un clarísimo ejemplo del esclarecimiento de la hija de Rosas en función de su realidad y la de todas las mujeres. Aun así se permite indignarse y hasta resignarse;  aunque esto no terminó así y lo afirman sus propias acciones (fue quien decidió como heredera de Rosas el destino de aquellos elementos como lo fue el sable corvo y papeles públicos, contrariando a amigos federales que se negaban a tales donaciones) 
32 años más tarde en carta de Manuelita a su fiel y amado amigo don Antonino Reyes, parece ya en plena senectud modificar aquel miedo de tener una hija por los infortunios que mismo ella reconoce en ser mujer en su tiempo histórico. La carta que es más extensa, solo será reproducido aquellos elementos referenciales al tema, tan ricos para el análisis y son cartas de acceso público desde el AGN. El elemento que subyace recurrente, es como la hija del caudillo de los Cerrillos, menciona a la madre y a la nena antes que a su querido hijo, dando cuenta de que hay un sentimiento sobre el genero femenino reivindicatorio y una preocupación lógica de quien exalta aquello que parece débil y no lo es. 
A los 73 años, Manuelita parece congraciarse con la idea de una niña nacida y no de un varón. Parece una revancha y una mirada esperanzadora hacia un futuro que no pudo ver. Ina Viera Terrero fue su única nieta mujer. Y por lógica no hubo rama de los Rozas en descendencias inglesas. 
Esa mujer que bajo la protectora sombra del padre se hizo pública como pocas mujeres argentinas, padeció, pero supo acomodarse y resistirse a ciertos mandatos de una sociedad conservadora. Una cosa fue lidiar en Buenos Aires, otra en Inglaterra. Manuelita fue consecuente con su sentir, pero muy inteligente a la hora de actuar. 
Lo siguiente es la mencionada carta a Reyes: 

Belsize Park Gardens
Hampstead - London N.W.
Agosto, 18 de 1890 

Mi queridísimo amigo Reyes 

El principal objeto de esta es comunicarte que ayer a las
ocho y media de la mañana nos obsequió nuestra hija Ina, la esposa
de nuestro Rodrigo, con una nieta que presentó al mundo muy
felizmente y tanto la mamá como la hijita siguen perfectamente.
Como mi deseo era que fuese una mujercita, verlo satisfecho aumenta
doblemente mi contento. Máximo está lleno de alegría y no
habla desde ayer que del satisfactorio evento. En fin, Reyes querido, gracias a Dios que todo ha pasado tan bien y ya no nos moriremos sin ver a uno de nuestros hijos reproducido, lo que al menos yo, tanto deseaba y si nuestra Janie sigue el ejemplo de su hermana Ina, dándonos otro nieto, entonces el ser Divino colmará de ventura nuestros últimos días. Sé bien cuanto gusto te lleva esta noticia, como que tanto te interesa sabernos contentos y desde ya aceptamos con tu amigo Máximo el abrazo de congratulación que en cuanto leas ésta nos has de destinar" (**) 

Ricardo Geraci 

(*) El Exilio del Restaurador/ Doallo, pag 103. Ediciones Fabro 

(**)  Manuelita Rosas y Antonino Reyes / el olvidado epistolario Archivo General de la Nación. PDF. 
(1889-1897) 

Imágenes: Colección Vertanessian / autor de Rosas, el retrato imposible. Imagen y Poder en el Río de la Plata.

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