EL INGENIO DE URQUIZA PARA ENTREGARNOS AL BRASIL IMPERIAL ANTES DE CASEROS

EL INGENIO DE URQUIZA PARA ENTREGARNOS AL BRASIL IMPERIAL ANTES DE CASEROS

Después de Caseros, Urquiza vive por primera vez una situación que lo encuentra a la cabeza del país. Luego de derrocar a Rosas en el Palomar , el "castellano" se plantea organizar constitucionalmente la Nación y justamente utilizó esa excusa como medio de reafirmar los planteos unitarios. 

¿Porqué excusa?  No es el fin de este artículo desarrollar el fetiche constitucional de ciertos sectores del pasado argentino. Se le recriminaba a Rosas (aun hoy se lo hace) el no convalidar ese proceso iniciado en Mayo, con un ensayo jurídico constitutivo de la Nación. El Pacto Federal en uno de sus artículos es claro en exponer lo siguiente: <<desaparición total de las guerras; libertad y tranquilidad de las Provincias>>.  Rosas nunca consideró la situación acorde a lo pactado en enero de 1831 y por ende actuó siempre conforme a la ley. Los doctores de ayer y de hoy coinciden en un criterio nefasto, mentiroso y sujeto a falsedades. Si se revisan los pactos y los documentos que afirmaban a Rosas como Gobernador y Encargado de las Relaciones Exteriores, nada de lo que hizo o dejó de hacer fue por fuera de la ley. Si lo que se pedía eran leyes, Rosas actuó siempre conforme a la ley imperante. El común de la gente e historiadores desmemoriados (o preferiría creer en su buena fe y reconsideraría -un tanto confundidos) afirman -con o sin conocimiento de lo que denuncian- que la Nación Argentina se funda luego de Caseros. Todo lo anterior se resume en esto: Mayo-Independencia-Belgrano y la Bandera- San Martín y los Andes- Tiranía de Rosas.

Ello está amarrado a la idea de que la génesis de la Argentina "civilizada" empieza a fundarse con Urquiza y luego Mitre considerando al entrerriano otro signo de la barbarie, tóma la posta en ello de darle "una veracidad jurídica, cultural y economica" a la Nación. La historia no es injusta, ni las ideas, si los hombres que modificaron la ley natural de los procesos históricos, interrumpiendo los mismos y ocultando los hechos para poder afirmarse políticamente, divulgando  un ÚNICO RELATO. 
De todos modos, Urquiza les vino como anillo al dedo al liberalismo historicista, ello de que un bárbaro haya derrocado a otro bárbaro. Utilizaron al ambicioso entrerriano para derrocar a un hombre que había aguantado por más de veinte años a enemigos de toda clase. No sé si alguna vez tomaremos conciencia de la acción valerosa -y repetida solo en Malvinas- de Rosas y su pueblo durante el bloqueo francés y la Guerra del Paraná.
No habían podido con el caudillo pampa; pero el desgaste propio de un proceso que indudablemente solo él supo superar y conducir denodadamente como a un barco en la pior de las tormentas, con la entereza y frialdad que el momento pedía;  lo terminó agotando y con pocas fuerzas se tuvo que enfrentar al acto más cobarde y traicionero jamás visto. 


Urquiza hizo dos pactos secretos con el Brasil de Pedro II,  hacia las postrimerías de la Guerra Grande. Jaime Gálvez los llama "los pactos secretos de mayo y noviembre" 
En principio el Señor del Palacio de San José, nombra a Vicente López gobernador de Buenos Aires, reconoce con Virasoro (gobernador correntino) a Manuel Leiva como delegado de Santa Fe y él por supuesto,  el dueño de Entre Ríos y Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina. Entre los cuatro firman el famoso Protocolo de Palermo. 
Esto mismo plantea Jaime Gálvez y lo desarrolla de la siguiente manera: 
<< los llamados protocolos de
Palermo, donde confieren a Urquiza el manejo de las relaciones exteriores de la Confederación, pero con efecto retroactivo al año 1851. ¿Para qué lo harían? Pues como lo dice el mismo protocolo, para dar "garantías positivas a los poderes extranjeros... que sus compromisos y estipulaciones (de Urquiza) revisten un carácter obligatorio para toda la Confederación". Para mayor claridad, mencionan "los pactos de mayo y noviembre" -los tratados secretos firmados por Urquiza con el Brasil-  los cuales, a causa del efecto retroactivo dado allí mismo, vienen a ser obligaciones de toda la Confederación, exigibles desde ya. ¿Ingenioso, no? >>. 

¿Que significa esto?__ La Confederación Argentina y el Brasil imperial no terminan su conflicto con un tratado de paz respectivo a la declaración de guerra hecha por ambas naciones. Así se terminan las contiendas. Ello sucede porque en los tratados secretos entre Urquiza y el Brasil, la "ayuda" brasilera hacia Urquiza y Entre Ríos con la Banda Oriental ya rendida a los pies de Pedro II, significaban la derrota argentina y por ende en esos pactos quedan expuestas meses antes de Caseros, una especie de tratado de paz donde por supuesto, el único damnificado seria la Confederación. A cambio de ello y con el Protocolo de Palermo anunciando esas "garantías positivas al extranjero" y retroactivamente reconociendo la victoria del Brasil en la región, Urquiza recibiría 100.000 patacones por mes durante cuatro meses del Brasil (cosa que no sucedió). Se declararon libres de navegación los ríos de la patria quíe tanto Rosas y su pueblo habían defendido con sangre y honor. Pero naturalmente, no se podía hacer lo mismo en el Brasil. El dinero que Urquiza recibiría, estaba "juridicamente" mencionado como correspondiente de toda la Confederación. 

El jefe de la Confederación y amo de su provincia, se había excusado 
en la famosa "organización nacional" para derrocar a Rosas. Cuando lo venció con  la ayuda del Brasil y de un contingente importante de mercenarios alemanes de la Banda Oriental, solo se limitó (en los principios) a cumplir los  pactos hechos con los cariocas, que de apoco lo iba sumiendo en las profundas aguas del arrepentimiento. Urquiza jugó por un momento a SER ROSAS. Desfiló en su caballo, utilizó de hogar provisorio y Casa de Gobierno la Casona de Palermo de San Benito, perdonó a aquellos rosistas que se plegaron al vencedor y también asesinó a héroes de la patria como Chilavert o Santa Coloma. Aun con toda la parnafelaria rosista y sus antiguos colaboradores, Urquiza careció de dos valores fundamentales en tiempos decisivos : austeridad y amor genuino a la tierra. El ingenio en este caso, no tuvo nada que hubiera podido resultar favorable al interés general de la patria. Como cuando venciendo en Ituzaingó se entregó al vencido el "botin" de guerra, previo a la batalla del Palomar, se hizo lo mismo. En los dos casos el agresor no tuvo participación en su victoria, sino que le fue dada por aquellos que ataron su destino, a un mote  del que difícilmente se puedan desprender. 

Ricardo Geraci 

Fuentes consultadas: José María Rosa/ Historia Argentina tomo VI
Jaime Gálvez / Rosas y el Proceso Constitucional 
La Caida de Rosas/ Pepe Rosa.
Caudillos y Constituciones/ Alberto González Arzac / colección Estrella Federal

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