DEL GAUCHO COLONIAL AL GAUCHO DE ROSAS

SOLDADO O PEÓN RURAL 

<<Del gaucho colonial al gaucho de Rosas>> 

En los profundos cambios sociales y políticos derivados de la Revolución de Mayo, el viejo orden colonial se empezaba a constituir en el inicio paulatino de un nuevo orden,  que se había legitimizado desde la declaración de Independencia, el 9 de Julio de 1816. La zona rural durante el virreinato de la hoy llamada "Pampa húmeda" era una zona de vaquerías, donde el ganado cimarrón se multiplicaba alejado de la pequeña urbe que era Buenos Aires y su Puerto; las normativas para el reclutamiento de peones que sirvan a esos establecimientos, eran muy distintas.
Para comprender el proceso que llevó a hombres hijos de españoles comerciantes; a los criollos de familias burguesas mercantilistas, a utilizar el recurso de la tierra y sus animales en función de su riqueza personal y de una unidad de tipo económica productiva, hay que atar tal desarrollo, a la realidad política de su tiempo, que administraba reglamentos con un Estado en proceso continuo de construcción, pero que tenía algún tipo de influencia sobre lo que sucedía en la campaña. 
Hay algo llamado "coacción extraeconómica" muy usado por politólogos o economistas que determina la acción del patrón (usado para la coyuntura comercial y productiva de la época que fuere) sobre su mano de obra, donde se beneficia del trabajador de manera abusiva,  dentro de un sistema legal  y lo somete a reglas mas o menos flexibles dentro de la características de cada jefe. Es un concepto relacionado a la Renta Feudal y a ese proceso histórico, pero tiene su interpretación en casos actuales,  dentro del mundo capitalista en que vivimos. 
Podríamos considerar situar el proceso del paso de las vaquerías a las estancias y saladeros de la campaña bonaerense desde 1815 hacia adelante, en un plano de "coacción extraeconómica", pero como afirma el Lic Pablo Vázquez (*) " ... los usos y costumbres de la época no permitían considerarlo de otra forma, amén que dependiendo de cada caso dichas relaciones fueron más laxas y consensuadas". 

Rosas comenzó a producir en las Higueritas (Quilmes) un 25 de noviembre de 1815. La producción de carne era para la exportación. Así lo fue cuando exportando la carne en trozos, salada (tasajo o charqui) a los esclavos del Brasil, la Habana y el sur de Norteamérica, logró en tan solo dos años y luego de haber hecho una inversión con la Sociedad junto a Juan Nepomuceno Terrero y el hermano del "padre de los humildes" de casi diez mil pesos; - lograron acusar ventas brutas por catorce mil quinientos pesos y pudieron completar la compra del saladero y declarar beneficios personales de cuatro mil pesos cada uno - (**) 
Para lograr tales fines, independiente del accionar de Pueyrredón en favor del comercio inglés, perjudicando al emprendimiento criollo, Rosas empleó una serie de medidas originales en función de lograr rentabilidad en la producción y eficiencia en el trabajo. En pleno proceso independentista, aquel hombre rural sin empleo alguno era reclutado obligatoriamente a los ejércitos patriotas. Es por ello que habia un documento que reglamentaba a los hombres y los obligaba a una u otra actividad. LA LIBRETA DE CONCHABO, determinaba a quien pertenecía el gaucho. Su patrón y labor dentro del establecimiento. Era difícil tener peones permanentes; eran en su mayoría jornaleros por temporada o por día. Cuando el reclutamiento se empezó a efectuar con la Ley de Leva o la papeleta obligatoria -ya mencionada- o la Ley de reclutamiento que penaba la vagancia, el gaucho se empezaba a refugiar literalmente en las estancias. Ello produjo mano de obra, pero no la suficiente teniendo en cuenta el espacio interminable de la llanura pampeana y la escasez de población. Según el censo que publicó el Lic Vázquez que menciona de la obra Rosas, "Estudio Demográfico de su Época" de Eliseo Lestrade (1919), en 1822 la provincia de Buenos Aires tenía una población de 137.496 habitantes; corresponden a la campaña 82.080 habitantes y a la ciudad 55.416. 
Es un escaso número para una provincia enorme en su tiempo, si inclusive tenemos en cuenta que la frontera con la indiada llegaba al río salado, por lo que los medios utilizados por Rosas para organizar los establecimientos y el control sobre su población, estaba determinado por las características de una cantidad de elementos en juego. El gaucho; su personalidad ancestral. El indio; en plena guerra intertribal. El espacio inmenso que sobraba. Las características de sus pastos y su ganado. El caballo y las comunicaciones. Rosas tuvo en cuenta sus años de experiencia en el universo rural. El concepto de "poblar" o "poblado" estaba remitido a los establecimientos agroganaderos y su usufructo. El "ciudadano" era el patrón que administraba todo lo que había entre sus perimetros. Los pobladores se "sometían" al trato paternalistas de estos, que en tiempos donde a los estratos populares se los consideraba -casi humanos- podía caberles azotamiento por tareas incumplidas como también la posibilidad de adquirir sus propios campos, formando un nuevo tipo de vínculo. Dependía de la voluntad y arrojo absoluto al trabajo. Así Rosas formó a los suyos. Los gauchos que evitaban las milicias o los ejércitos de línea, se adentraban en el mundo de las estancias administradas por Juan Manuel. Hubo presos comunes que llegaban a Los Cerrillos en búsqueda de esas verdades que se decían en las pulperías de campaña sobre un hombre dueño de la mayoría de los establecimientos, que se vestía como ellos y se hacía azotar si algo no cumplía. La famosa e implicita Ley de Rosas. 
Allí tenemos el primer indicio de un CONSENSO. Entre quienes escapaban de la causa criolla de independencia, enrolados como primera línea, y los patrones con la Ley de Rosas como testigo. Rosas hacia patria también en tiempos donde San Martin y Güemes se batían con el maturrango. Mantuvo a Buenos Aires (que injustamente y abocados los recursos a combatir a los caudillos del litoral los abandonó) lejos del peligro del malón y consiguió que muchos indios se vuelquen a los ejércitos libertadores. También logró que muchos pampas, ranqueles y vorogas trabajen en sus estancias, evitando engrosar el número de los malones pincheiristas. El orden en los establecimientos agroganaderos y la eficiencia en tal empresa, les dio a los estancieros (conducidos por el Restaurador) el poder de sindicalizarse y tener una influencia cada vez más marcada en las decisiones de Estado. 
Mientras había hombres de gloria peleando sin recursos frente a una potencia en decadencia pero con el prestigio de haber servido en las contiendas europeas mas extraordinarias, Buenos Aires buscaba en un proceso de cambios sociales y económicos, no perder dos cosas: el poderío del Puerto y la influencia en las decisiones "nacionales" de su clase decente. Había estancieros, hijos de las antiguas familias mercantilistas del virreinato, y aquellos que se sostenían de la especulación y el contrabando y que no querían perder influencia. Hubo estancieros también que eran los enfiteutas de Rivadavia que le hicieron un golpe al posterior gobierno de Rosas en Chascomus,  que al verse despojados de una tierra comprada bajo el concepto rivadaviano de "mucho para pocos" intentaron unidos a los franceses, derrocar a quien hacia peligrar sus intereses.  

La originalidad del Patrón de los Cerrillos fue darle cierto protagonismo al gaucho y más allá de limitarlo a una serie de reglamentos incuestionables, sabía que la libertad que brinda el espacio majestuoso de la pampa, ponía en contradicción al mismo. Por lo que supo administrar lo que daba o quitaba. Supo darle obligaciones y también premios. Supo mostrarle con el ejemplo la igualdad entre patrón y peón. Supo inculcarles un profundo respeto hacia la jerarquía y la libertad de tomar decisiones que no afecten nunca el proceso vertical de la obediencia. Supo darles a aquellos hombres arrastrados a los malos hábitos, una causa por la cual poder ser respetados y protagonistas de su propio destino. Rosas los puso con un paternalismo original - conservador y progresista al mismo tiempo, realista y práctico- de su lado y ello fue fundamental para sostener cada una de sus ordenes como Jefe en la campaña o gobernador de la provincia. Los "chismes" sobre quienes podían dañar al régimen o su persona o la de su familia, se sabia siempre entre los estratos mas bajos, que lo denunciaban y correspondían un vinculo con los Rosas de mutuo apoyo. Los negros de la ciudad de Buenos Aires (hacia 1822 eran el 24,5% de la población del casco histórico) fueron los primeros en sostenerlo haciendo como quien quiere la cosa, inteligencia sobre los enemigos del Restaurador en la ciudad. 

Se era soldado o peón rural; don José de San Martin los formaba como hombres de bien en el ejército, mientras Rosas, lo hacia en la campaña. Ambos colaboraron en esa construcción que desaprovecharon los hombres que celebraron en definitiva,  la caída y el exilio de ambos. 

Ricardo Geraci 
Fuentes consultadas: (*) (**) Estudio preliminar, Lic Pablo Adrián Vázquez Intrucciones a los Mayordomos de Estancias.     
Jorge Gelman, Rosas. Estanciero, población y expansión ganadera. 
PDF 

María Saenz Quesada, ensayo sobre Historia Argentina. Los estancieros y expansión agroganadera. 
Imágenes: Carlos Vertanessian. Autor de Rosas, el retrato imposible. 
Instrucciones a los Mayordomos de Estancias, ediciones Fabro.

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