ROSAS Y SU AVISO A DON VENANCIO COÑHUEPAN

ROSAS Y SU AVISO A DON  VENANCIO COÑHUEPAN

Como punto de partida para poder formular una reflexión sobre el trato de Rosas para con las distintas parcialidades aborígenes que se desplazaban y establecían en territorio pampa, vale bien recordar y publicar una carta del caudillo bonaerense al cacique Venancio Coñhuepan.  El mapuche vorogano don Benancio  -como lo llama Rosas, en un claro trato familiar-  había sido un voroga venido de Chile que llegó a alcanzar el grado de sargento mayor del ejército del país trasandino. Estuvo contra las bandas pincheirinas y con el ejército mandado por Chile junto al capitán Juan Montero y el sargento Francisco Iturra. Coñhuepan era de los vorogas "patriotas". Aquellos alineados a O'Higgins y naturalmente enemigos acérrimos de los vorogas "realistas" Fue muerto en 1836 un 24 de agosto cuando sus toldos fueron arrasados por la furia lancera de los indios de Calfucurá. 

▪︎MUNDO INDÍGENA
Tema complejo si los hay, complejo y todavía en permanente estudio. En la síntesis de aportes históricos para con el "fín"  del articulo, la carta de Rosas debe contextualizarse y trataré de resumir la coyuntura sin la meticulosidad necesaria que el tema merece.
Previo al documento que publicaré que data del 10 de diciembre de 1831, el contexto era delicado debido a la penetración de grupos vorogas pro Pincheiras desde Chile hacia San luis, Córdoba, la pampa húmeda, que por cercanía geográfica, habían logrado tomar contacto pacífico con ranqueles e influirlos en la maloneada. Anterior a asumir su primer mandato como gobernador de la provincia de Buenos Aires (1829), Rosas era un reconocidísimo jefe rural. En ese mundo devenido de las vaquerías, el elemento humano eran los indios, mestizos y el criollaje que dueña parcial de la tierra, la explotaba con establecimientos agroganaderos o acopios de fruta. En la campaña se trabajaba o se dedicaba al andar mal entretenido de la acción del abigeato en grandes o en pequeños
alcances. Para la época donde Rosas era dueño de océanos pastoriles, en aquellas tierras,  ya había indios trabajando para el huinca; abandonando las tolderías en búsqueda de una evolución en su forma de vida y existencia. Lo cierto es que no puede tomarse partido desde los "posibles" en el analisis del pasado. La tierra en pugna por indios y huincas,  estaba habitada por diversos grupos étnicos consecuencia del choque entre distintos pueblos que supieron habitar estas tierras, entre mestizajes de toda índole y migraciones cambiantes, el vasto territorio con poca población, permitió la falta de control en estos aspectos. Rosas intentó por todos los medios posibles, desarmar a la indiada, desmotivarlos en el uso del malón para obtener beneficios y trasladarlos al refugio de la labor diaria, respetándose mutuamente, en función de creencias, etc. Fueron muchos indios que se arrojaron al universo pastoril y adoptaron nombres y apellidos cristianos. Aun así, había contingentes importantes araucanizados que se consideraban leales a la corona española. Ellos fueron los que motivaron a Rosas actuar con una persuasión particular. 
El Señor de la Pampa, preferentemente, evitaba el choque contra cualquier parcialidad. Hay dos motivos bien fundamentados: Rosas se crió con ellos; sufrió la terrible muerte de su abuelo y tio a manos de un malón en Rincón de López. De los mismos indios que habitaban esa famosa estancia de finales del siglo XVIII, aprendió todo lo relacionado al espíritu indomable que esas llanuras especiales, brindaban por su expansión, soledad y sabiduría para con el mundo salvaje. Rosas, criollo de ley, afectado física y psicológicamente a la tierra, prefirió esas soledades, por momentos mansas y en ocasiones violentas y oscuras, que vivir apegado como niño de familia aristocrática, a las tiendas porteñas, donde ese mundo inmenso de cuantiosas historias y leyendas, era absolutamente un rumor. Con tesón y esclarecido en aquello que el mismo decía sobre cómo y porqué ganarse al gaucho y al indio, con el correr de los años supo no solo ganarse la confianza de estos elementos, sino ser su más fiel representante ante muchos de sus amigos o hermanos de leche, en la ciudad-aldea que era Buenos Aires. El motivo por el cual trató como humanos a los indios, rige en el sentimiento del caudillo para quienes fueron parte de su crianza y de los cuales respetaba con absoluta honestidad. 
El otro elemento es básico; Rosas sabía que atacando sus parcialidades, tolderias y asentamientos, los integraría en el conocimiento del combate, en el "arte de la guerra" y ello generaría un conflicto que podría extenderse lo suficiente para poner en riesgo la construcción del pais. No olvidemos que mientras estas cuestiones de frontera, desestabilizaciones, parlamentos, se desarrollaban, había una guerra civil. Del lado federal hubo indios en sus filas y los hubo del unitario. Es correcto afirmar que los indios y algunos pampas, ranqueles y vorogas tomaron partido y fueron también protagonistas de esa lucha, antes y después de Rosas, pero don Juan Manuel bien sabía por la experiencia, que atacarlos, sería abrir más frentes, lo que significaba más recursos y soldados. Por ello, evitó todo tipo de enfrentamiento y cuando fue irremediable, los persiguió y eliminó. Buscó el Señor de los Cerrillos atraerlos mediante regalos, donaciones y todo tipo de formas, con el objetivo de alinearlos fuera de la acción malonera. Pactó con ellos, se parlamentó, los incitó a vacunarse, evitando así que se mueran de viruela y les permitió instalarse en donde ellos consideraran. Todo, bajo las normas que el mismo Rosas había establecido. 

▪︎LA PRISIONERA CACICA JULIA 

__El contexto inmediato de las palabras de Rosas para con el cacique mapuche, fue interesantísimo; Dorrego muerto, vencido Lavalle en Puente de Márquez , muerto el coronel prusiano Rauch, Estomba desaparecido y el partido unitario en un claro desbande, Rosas sabía que el peligro de más levantamientos estaba siempre latente. Ante la penetración de estos grupos voroganos, de a poco los fue seduciendo con regalos, con tierras, y se parlamento con ellos en diferentes ocasiones. En 1820 Rosas,  ya intentaba separar a quienes habitaban la zona de Guaminí siendo voroganos de las bandas de los Pincheira. Para ello envió a tierras de vorogas a un ex cautivo y baqueano, Eugenio del Busto, sin fuerza militar alguna con el fin de trabar amistad con ellos y combatir a aquellos que solo buscaban el robo y contrabando de ganado para llevar a Chile. En las famosas incursiones de Rauch del periodo 1826-1827 contra ranqueles y vorogas, tomó prisionera a la cacica Julia. Esposa del cacique mayor Ignacio Cañiuquir. Este hecho del que poco se sabe, tiene un recorrido en el que una parte se desconoce y que no logra explicar porqué Julia aparece en la Guardia del Monte, exactamente en el caserío del Restaurador en los Cerrillos y tratada por él, con toda la consideración posible. Cuando Del Busto parte desde Monte hacia Guaminí lleva consigo a Julia con el fin de entregársela a su esposo; el cacique Cañiuquir. En la comitiva Rosas envió todo tipo de regalos y presentes, tanto para el cacique y capitanejos. Al cruzar dicha comitiva el río Salado, una importante cantidad de pampas enemigos de estos vorogas, obligó a volver a los Cerrillos. Rosas reforzó con una potentosa guardia y de allí hasta Guaminí el viaje resultó sin sobresaltos. En todo ese proceso de intentar conquistar a los caciques, el Restaurador no dejó de aconsejarles sobre romper con las bandas Pincheiras y unirse en una nación aborigen, olvidando las viejas rencillas, dejando los enfrentamientos inter-tribales y contra el avance productivo del huinca. Mundo al que estaban incorporándose desde hace un tiempo, la indiada mansa y amiga. 
Tales pedidos de Rosas se cumplieron cuando congeniaron bandas pincheiristas, tribus amigas, enemigas, etc. Tanto Zapata, Yañez, Zúñiga y una especie de canciller vorogano, que leía y escribía en castellano, llamado Pablo Millalican, ante los pedidos de Rosas, le retrucaban -para lograr una paz verdadera-  que se le entreguen las cabezas de los caciques enemigos. 
Rosas siguió intercediendo con el correr del tiempo, logrando una paz que se estableció como tal (solo pocos malones se produjeron en sus cinco gobiernos) y son esos parlamentos y negociaciones que advierten a quienes estudian minuciosamente a Rosas, de sus actos mas honrosos para con el concepto de "organización nacional" 
Desde ese entonces que los vorogas recibían suministros y la provincia de Buenos Aires una paz necesaria. Más adelante será la conquista del desierto, la posibilidad de extender la frontera con el fin de poblar y producir establecimientos. 
En ese 1831, Rosas seguía atentamente que se cumplan con las disposiciones que el había otorgado a los vorogas que habitaban zonas como Tapalqué, Guaminí o más alejado en Patagones. Toda movilización de grupos aborígenes tenía que ser autorizada por el caudillo pampa, con condiciones estrictas. Rosas le daba la tierra y muchos de ellos aprendiendo el arte de cultivar, crearon grandes leguas de actividad agropecuaria. El peligro de las movilizaciones estaba, en que aquellos indios establecidos, que por razones de parentesco, amistad o comercio, recibían en sus tolderias, a aquellos grupos no establecidos, pero que se plegaron a los pactos. En cada peregrinación de zonas en zonas, algunos malones o desbandes se efectuaban y eso era inconcebible para Rosas. El daño efectuado no podía justificarse con nada, ya que la ley que el caudillo imponía era clara. Dura pero justa. El otro motivo que llevaba a Rosas supervisar a estos grupos y tenerlos vigilados, fue que muchos unitarios que escapaban tras las derrotas, caían en las toldería de muchos ranqueles o vorogas y los incitaban al malón para poder generar el cáos y la desestablización en la provincia. Por ello fue clara la política del caudillo en relación a los indios. Los pactos se respetaban y cuando no lo eran, se perseguía con el fin de aniquilar las facciones rebeldes. No es una imposición tiránica, fue a veces, la única manera de evitar el desastre humano y material que implicaban los malones. Más, cuando la razón era el robo para contrabando, y más grave aún, si se tiene en cuenta que a los indios se le suplian ciertas necesidades. En ese ojo personalista, obsesivo para con el orden y el cumplimiento, es que Rosas observa, que ciertas disposiciones no son cumplidas y severamente, llama la atención de aquellos que por fuera de su influencia, estaban obligados a hacer cumplir los pactos. A continuación un ejemplo de ello, en un documento extraordinario, para sacar conclusiones, que nos obligan a seguir investigando. 

▪︎COMO DEBEN ACTUAR 

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"Estimado Don Benancio Coñhuepan: Los indios que se retiran p/Chile no comprendo como los deja Ud. irse sólos. Esto no puede ser de ningún modo. Tampoco comprendo porque van al Tandil a dar esa inmensa vuelta. Ud. es el que ha recibido y hospedado en sus toldos a esos indios y de cualquier daño que hagan el nombre de Ud. a de padecer. Ellos  han venido solicitando el nombre de Ud. y si Ud. no procura ponerlos a cubierto padecerá su reputación. En el acto pues de recibir esta nota, debe ponerse en marcha con su gente y acompañar a los indios hasta la laguna Blanca. Esta acompañada de Ud. es por dos razones: 1) porque a Ud. corresponde que esos indios no hagan daño en el camino. 2) porque la presencia de Ud. evite que los cantones de las fuerzas de la provincia los tenga por sospechosos y los ataquen. Para evitar esto le mando estos pasaportes y estos oficios para el coronel Espinoza [...]. Repito que Ud. debe ir acompañando con su gente a estos indios que se retiran". 

J. M. de Rosas. 

Ricardo Geraci 

Fuente consultada: Dr Jorge Sulé/ Rosas y sus relaciones con los indios. Ediciones: Corregidor. 

Imágenes ILUSTRATIVAS.

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