ROSAS Y EL 25 DE MAYO

J.M DE ROSAS Y EL 25 DE MAYO



Al sucederse la "Revolución de Mayo de 1810" J.M de Rosas era un adolescente de 17 años. Biológicamente un puber entrando en la adultez. Aun así, ya administraba estancias de la familia y de algunos amigos. Subido a su bayo con fusta en mano, recorriendo los verdes pastos y supervisando ganado, peones, tareas, pagas, conductas y todo lo vinculado a las estancias de principios del siglo XIX. Ya mostraba el joven Rosas tendencia de eficiencia y honorabilidad, rodeado desde su más tierna edad de esos mejores ejemplos y valores. El joven que había logrado superar a gauchos e indios en aquello en que habitualmente descollaban, poseía en esos lugares inhóspitos una fuerte atracción de parte de todos los elementos de la campaña. En la ciudad se dirimían  "características de guerra civil entre súbditos del mismo soberano ausente" -como describió Julio Irazusta-  mientras que en la campaña el asunto se desarrollaba entre la línea de frontera y los malones de indios. Rosas sabía lo que acontecía en la aldea que era la ciudad, pero indudablemente hay dos factores que tuvo bien en cuenta para no tomar parte de los sucesos de Mayo. Antes de mencionarlos y desarrollar, es correcto aclarar que Rosas a los trece años tomó parte en la defensa y reconquista de la ciudad cuando los gringos intentaron dominarla. Fue valeroso y se destacó por ponerse al frente de su grupo, conduciendo, como también supo verlo Urquiza en el Palomar de Caseros al frente de la tropa. Fue un destacado del Regimiento de Migueletes del cual formo filas. El Rosas de Mayo de 1810 se sabía más útil en la línea de frontera con su edad y afabilidad en el trato con los personajes de la campaña bonaerense que en la ciudad metido en asuntos de la política, que nada le importaban. Cuando se insiste en el Rosas práctico, realista y de acción que desdeñaba y aborrecía las revueltas y la desestabilización del orden imperante, no responde a un acomodamiento del personaje a cuestiones subjetivas, sino a un factor decisivo en la constitución del caudillo, que tuvo una coherencia a lo largo de toda su vida. Rosas no pensaba la política como un instrumento de prestigio o de relacionarse con lo "mejor del país" (*). No tenía ideales políticos ni se sentaba en un despacho a tratar de elucubrar soluciones políticas a los males de esa nación en desarrollo. No viajaba a europa a instruirse e investigar sobre las ideas políticas en pugna.  Recién hacia 1813 se emancipa de sus padres al casarse con Encarnación Ezcurra y emprende su propio camino en el mundo rural y como influencia en sus habitantes. El Rosas de 1810 estaba aprendiendo todo lo relacionado a ese universo donde él se sentía cómodo, libre y resoluto. Su pertenencia al medio rural por propia elección  es el primer factor por el cual se ausenta de los hechos ocurridos en 1810. Rosas como lo describe un antirrosista como José Ingenieros tuvo un total agauchamiento en el vestir, en las maneras y en el lenguaje. Logró una influencia importante a lo largo de los años al punto de manejar centenares de tropas de peones, disciplinados y otros tantos capataces con igual cantidad de tropas. La disciplina y el orden como ejes de su política en la campaña lo diferenció de otros caudillos o de los bandoleros. Justamente aún cuando los reclamos fueren justos, Rosas no cree en revueltas. Esa consideración lo acompañaría hasta el final de su vida. Ese es el otro factor. El Restaurador supo en su propio desarrollo saber separar los acontecimientos de 1810 y 1816. El³ Restaurador -como analiza un historiador revisionista del Partido de General San Martín y Director de Museos del mismo Partido-  rinde homenajes en vida a los precursores de los hechos que originaron el país ( San Martín, Guido, Viamonte)
y sabe que ese proceso de Mayo de 1810 hasta el 9 de Julio de 1816 es un mismo proceso que se afianza con la Firma del Pacto Federal de enero de 1831.





UNA LÍNEA ENEMIGA
De esa línea rivadaviana que algunos enmarcan claramente como la de Mayo-Caseros fue Rosas su más acérrimo enemigo. Pero los lineamientos históricos han hecho causa de un Rosas contrario por ejemplo a la figura de Moreno cuando la historia nos permite advertir que fueron los Moreno federales en plena guerra civil entre unitarios y federales y los Saavedra unitarios. El Brigadier fue contrario a una posición entreguista y laica en todos sus aspectos. No quiso ni cambió las Instituciones que se habían erigido durante la conquista española en América. Fue tradicionalista pero con ese estilo popular que lo relacionó tanto con las gentes del bajo pueblo de campaña y ciudad. Ese bajo pueblo fue para Rosas el elemento de nacionalidad que se veía amenazado por las modas o ideas que venían de la europa positivista. Rosas aborreció todo aquello que intentaba modificar la génesis del espíritu criollo. Las veces que le fue forzozo entrar a la ciudad lo hacia vestido de gaucho siendo él un hombre de apellido aristocrático. En la ciudad y sus cercanos alrededores, solía frecuentar las lomillerías y evocaba su amada vida rural rodeado de gauchos a los que con un humor e ingenio ácido y duro, los disciplinaba. Pero aún así los dejaba ser si mismos, compartiendo con ellos ratos risueños en las recobas de la Plaza de la Victoria o en alguna gran carreta con música de guitarras y payadas de contrapunto.

CONCLUSIÓN: Si bien es un tema muy abarcativo hay varias cuestiones que quedan muy claras. Rosas como más adelante transcribiré de su propia rúbrica fue en favor de reconocer el proceso que fue constituyendo la patria. Desde lo que significó Mayo de 1810 y el 9 de Julio de 1816. Pero también he resuelto  demostrar que su lugar fue el medio rural, el trabajo y la disciplina de apegarse a las normas, contrario a las revueltas. Esto no lo condicionó para exaltar cuanto pudo a los hombres de Mayo y la causa que derivó en la declaración de Independencia de 1816. Dejó constancia en las disposiciones de gobierno o notas particulares la obligación de mencionar los años de la Revolución de Mayo, Declaración de Independencia y creación de la Confederación Argentina hasta la fecha de tal o cual disposición, reconociendo el valor de conmemorar las fechas que marcaron un antes y un después en la historia argentina.

En el Fuerte que lleva el nombre que conmemora la gesta del 25 de Mayo de 1810 el Gaucho de los Cerrillos se explayaba así ante el cuerpo diplomático reunido en ese Fuerte en 1836:

"Qué grande, señores, y qué plausible debe ser para todo argentino este día consagrado por la Nación para festejar el primer acto de soberanía popular, que ejerció este gran pueblo en mayo
del célebre año mil ochocientos diez! ¡Y cuán glorioso es para los hijos de Buenos Aires haber sido los primeros en levantar la voz con un orden y una dignidad sin ejemplo! No para sublevarnos contra las autoridades legítimamente constituídas, sino para suplir la falta de las que, acéfala la Nación, habían caducado de hecho y de derecho. No para rebelarnos contra nuestro soberano, sino para conservarle la posesión de su autoridad, de que había sido despojado por un acto de perfidia. No para romper los vínculos que nos ligaban a los españoles, sino para fortalecerlos más por el amor y la gratitud poniéndonos en disposición de auxiliarlos con mejor éxito en su desgracia. No para introducir la anarquía, sino para preservarnos de ella, y no ser arrastrados al abismo de males en que se hallaba sumida la España. Estos, señores, fueron los grandes y plausibles objetos del memorable Cabildo abierto celebrado en esta ciudad en 22 de Mayo
de mil ochocientos diez, cuya acta debería grabarse en láminas de oro para honra y gloria intensa del pueblo porteño. Pero ah!...
Quien lo hubiera creído!... Un acto tan heróico de generosidad y patriotismo, no menos que de lealtad y fidelidad a la Nación española, y a su desgraciado Monarca: un acto que ejercido en otros pueblos de España con menos dignidad y nobleza, mereció los mayores elogios, fué interpretado en nosotros malignamente como una rebelión disfrazada, por los mismos que debieron haber agotado su admiración y gratitud para corresponderlo dignamente.
Y he aquí, señores, otra circunstancia que realza sobre manera la gloria del pueblo argentino, pues que ofendidos con tamaña
ingratitud, hostigados y perseguidos de muerte por el gobierno español, perseveramos siete años en aquella noble resolución, hasta
que cansados de sufrir males sobre males, sin esperanzas de ver el fin, y profundamente conmovidos del triste espectáculo que pre-
sentaba esta tierra de bendición anegada en nuestra sangre inocente con ferocidad indecible por quienes debían economizarla más que la
suya propia, nos pusimos en manos de la Divina Providencia, y confiando en su infinita bondad y justicia tomamos el único partido que nos quedaba para salvarnos: nos declaramos libres e independientes de los Reyes de España, y de toda otra dominación extranjera.
El Cielo, señores, oyó nuestras súplicas. El cielo premió aquel constante amor del orden establecido, que había excitado hasta en-
tonces nuestro valor, avivado nuestra lealtad, y fortalecido nuestra fidelidad para no separarnos de la dependencia de los Reyes de
España, a pesar de la negra ingratitud con que estaba empeñada la Corte de Madrid en asolar nuestro país. Sea pues nuestro rego-
cijo tal cual lo manifestáis en las felicitaciones que acabáis de dirigir al gobernador por tan fausto día; pero sea renovando aquellos
nobles sentimientos de orden, de lealtad y fidelidad que hacen nuestra gloria, para ejercerlos con valor heróico en sostén y defensa
de la Causa Nacional de la Federación, que ha proclamado toda la República. De esta causa popular bajo cuyos auspicios en medio de
las dulzuras de la paz, y de la tranquilidad, podamos dirigir nuestras alabanzas al Todo Poderoso y aclamar llenos de entusiasmo y
alegría.

Viva el Veinte Cinco de Mayo
Viva la Confederación Argentina
Mueran los Unitarios impíos.

J.M de Rosas.



(*) Hago la pequeña aclaración de que en 1810 no podemos técnicamente hablar de "país"..si se entiende el mismo como algo ya constituído. De todos modos, debo hacerla, por el afán de algunos en ponerse puritanos con los términos. Hoy en día, en épocas de cancelación..todo, absolutamente todo, se debe aclarar.

Ricardo Geraci.

Fuentes Consultadas: Julio Irazusta/ Vida Política de Juan Manuel de Rosas/ Tomo III pag 83, 84.

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