ROSAS Y BISMARCK// LOS NACIONALISTAS DEL SIGLO XIX





ROSAS Y BISMARCK
LOS ROMÁNTICOS NACIONALISTAS DEL SIGLO XIX

Coincidencias y algo más...

Indudablemente sería un mentiroso si dijera que en el acto apasionado de la elección de personajes con ciertas características estoy obrando objetivamente. Desde ya el carácter subjetivo que desarrolla la pasión por ciertos hombres y también mujeres de la historia,  puede también tener una lógica discutible. Puede también ser explicada desde las razones.
Las comparaciones que aquí haré están sujetas a mi interpretación y son debatibles.


PERSONALIDADES: Todo tema de análisis histórico, comparaciones no anacrónicas, etc, son complejas y deben ser correctamente fundamentadas. La heurística es tan importante como la hermenéutica, pero en este caso, imposibilitado por ser artículos de contenido acotado,  los que pueden publicarse desde estas plataformas, desarrollaré con las fuentes del caso,  una mirada simplificada de las coincidencias posibles entre estos dos estadistas de tamaña importancia.    
Ambos hombres podrían ser señalados con algunos elementos del pragmatismo de los estadistas prácticos y de rasgos autoritarios.
Si nos referimos al actuar político y diplomático de ambos, hay coincidencias más allá de los elementos históricos coyunturales que supieron superar. Otto von Bismarck no tenía reparo alguno para decir lo que muchos pensaban y no se animaban decir. Un día desde Francfort le escribía a su soberano: "Vuestra Majestad debería absolutamente exigir que sus ministros bebieran más champaña; yo quisiera que ninguno de ellos fuera al Consejo sin haber tomado media botella; entonces nuestra política sería más respetable".
Rosas tenía un humor ácido que sabía utilizar en casos donde su voluntad debía imponerse como fuere. En algunas diferencias de hábitos notables, el prusiano era buen bebedor y fumador y Rosas era abstemio y pocas veces se permitió el alcohol como cuando visitó casi como un hábito por un periodo redundante,  una taverna inglesa en Southampton durante su exilio. Bismarck montaba a caballo como un antiguo escita y cuando se caía decía que lo único desagradable era sentir el peso del caballo (*), don Juan Manuel también era un príncipe a caballo, y considerado inclusive el mejor jinete de su tiempo. Supo Rosas ser duro y aguerrido como cuando en partidas de maroma con la indiada, también conoció el pavor de quebrarse la muñeca y perder una falange del dedo mayor mientras usaba el lazo en su juventud. Los dos fueron gran habladores en reuniones y tertulias. Bismarck según Isaac Otero en su columna Crónicas de emigración" raramente decía frases lapidarias; era demasiado natural, primitivo, para concretar su pensamiento en una fórmula filosófica. El <<Gaucho de los Cerrillos>> tenía también una practicidad y naturalidad para expresarse y la capacidad de que ello pueda resultar atractivo o despreciable. Rosas era genuino más allá de esconder siempre el "as en la manga" y desconcertar a aquellos que intentaban comprenderlo para persuadirlo. Bismarck supo dominar con la persuasión de quienes no se apuran ni desesperan, el caudillo bonaerense también.



▪︎EL LUTERANO Y EL CATÓLICO
Bismarck era luterano y una de sus políticas internas de gobierno fue su confrontación con la iglesia católica y el Vaticano. Por ello tuvo por momentos alianzas con los liberales que también combatió en su momento  y con otros sectores que estaban en pugna con inclusive católicos liberales. En un marco y contexto de revoluciones de tipo sociales y políticas,  en europa eran tiempos de nacionalismos, socialismos y donde las burguesías comerciales también jugaban un rol importante en el desarrollo de la segunda revolución industrial. Bismarck tuvo marcadas diferencias con los católicos y no tanto por cuestiones filosóficas, sino por los intereses políticos en pugna. El romanticismo nacionalista nunca mejor representado en el prusiano y en el argentino, más allá de las distintas representaciones religiosas, fue un factor en común en ambos.  Rosas siendo católico por herencia hispana, se educó en ese contexto y sus hábitos estuvieron relacionados a ese universo. Fue artífice de volver a colocar a las instituciones eclesiásticas como referencias de peso social en su idea de Federación. Ante la pérdida de lugares de influencia en la sociedad debido a la avanzada anti-clero  -política desarrollada por Rivadavia- Rosas aun así, no dudó en expulsar a los jesuitas cuando estos se transformaron en enemigos del régimen y escondían unitarios en sus iglesias con el fin de alimentar las intrigas.


▪︎CONFEDERACIÓN, NACIÓN Y DESARROLLO.

Quizás en este aspecto deba detenerme y desarrollar en lo posible y con un poco más de amplitud el concepto de los nacionalismos de mitad del siglo XIX. 

▪︎Librecambio vs proteccionismo: Hubo un proceso de detenimiento del liberalismo económico consecuencia de las guerras de la Revolución y el imperio en Francia, lo que hizo aparecer con fuerza los nacionalismos políticos y económicos. Sin embargo Inglaterra logra imponer el librecambio -adelantada de la Revolución Industrial, donde los intereses industriales no podían temer competencia alguna en el mercado interno, con una indiscutible preponderancia en el ámbito comercial que le permitiría dominar los mercados extranjeros- como afirma Ramón Grau profesor de historia de la Universidad de Barcelona.
El nacionalismo brota en Alemania con la unificación de los estados soberanos que conformaban la vieja Confederación Germana con una fuerte influencia de Prusia en el control, organización y carácter nacional del mismo. Prusia en ese dominio del tipo de dirección se impone sobre Austria y con Bismarck como el gran ejecutor de ese nacionalismo creciente alemán que deriva en el II Reich con don Otto Canciller , presidente y ministro de Prusia y Guillermo II emperador, no sólo logra la unificación de Alemania y una política sobre europa central determinante, sino que promueve la visión romántica de una identidad cultural e histórica. Rosas tuvo en relación a la faraónica labor de constituir un país de pactos y sentar las bases de una nación organizada, el mismo modo de tejer alianzas para poder sostenerse como herramienta de poder en tiempos donde justamente no habían cuestiones establecidas. Es muy similar como don Juan Manuel captó del elemento popular el sentimiento nacional de identificarse con lo propio. Con la tierra, las costumbres, el hábito de pertenecer y echar raíces. Los estratos más bajos (jornaleros, orilleros, vendedores, malentretenidos) sentían como ninguna otra clase el sentimiento de arraigo. Ellos legitimaron a lo largo y ancho de la Confederación Argentina el deseo federal, republicano y nacional de los pueblos. Fueron en definitiva las milicias, las guerrillas y el ejército  los que pelearon activamente por emanciparse. A la cabeza de hombres que conducidos por estos comprendieron el porqué se luchaba y para qué.
La gran diferencia del sentimiento nacional que evocaron estos dos hombres en sus acciones son de tipo geopolítica. Bismarck exaltaba la unidad de los pueblos germanos con el fin de desarrollar un imperio fuerte en un contexto donde Francia e Inglaterra corrían con ventajas. Francia aun convulsionada por tantos conflictos y revoluciones, siempre estuvo al tanto de su poderío en europa y con cavilaciones sobre el escenario político-militar siempre fue una amenaza para las aspiraciones teutonas. Con Inglaterra,  Bismarck tejió alianzas y también lo hizo en su momento al este con Rusia. Bismarck exaltó en tiempos de estados liberales fuertes un estado de políticas nacionales, como el fortalecimiento de su industria y luego de años de librecambismo con tarifas aduaneras muy bajas, viró hacia un proteccionismo arancelando aquello que competía fuertemente con su mercado interno. A diferencia de la Confederación Argentina, cada pequeño estado de la Confederación Germana o II Reich alemán necesitó del comercio exterior para fortalecer sus propias economías. En la coyuntura comercial de la Confederación rosista la discusión corría por carriles de proteccionismo o centralismo y fue el ideal de Ferré una política aduanera que defienda las manufacturas criollas ante la expansión de las manufacturas inglesas, etc. El proteccionismo al que aludía Ferré y recogió Rosas con la ley aduanera de 1835 fortaleció a las incipientes industrias y creó de manifiesto el sentido de la soberanía e independencia económica en repúblicas (las americanas) naturalmente más expuestas al deseo colonialista de Inglaterra,  Francia o Portugal.



▪︎EL NACIONALISMO SIMBÓLICO
Las "leyendas" o símbolos que se han utilizado como mecanismos de magnetismo entre la plebe y cualquier sea el régimen, es tan viejo como lo fue usado por Asirios, babilonicos o greco-romanos.
Los símbolos fueron y serán el distintivo de pertenencia del ser humano a tal o cual razón y en ella descansan las cargas subjetivas de una idea o una forma de gobierno. Si pensamos en Bismarck se nos viene a la mente el casco prusiano, el aguila alemana y la cruz de hierro. Lo cierto es que varios serán los que relacionen estos elementos simbólicos con el III Reich. No podría señalar que ello estuviera errado, pero la realidad es que fueron símbolos identificatorios de la grandeza alemana de las postrimerías del siglo XIX y fue el "Canciller de Hierro" su autor material e intelectual. Nos pasa con quien fuera gobernador de Buenos Aires en relación de la divisa punzó, las leyendas con los "mueran" y los "vivan" y demás simbología rosista.



▪︎NACIONALISMO COMO FIN
¿Es el nacionalismo un concepto político o la expresión genuina de aquellos que exaltan los valores del lugar donde nacieron?
Parece una pregunta formulada desde razonamientos primitivos. Y no sólo parece, lo és; El Nacionalismo como todo concepto de índole político-social ha sido destratado y mal interpretado. Hoy por hoy sobre el mismo llueven todo tipo de criticas en un mundo cada vez más virado hacia el individualismo absoluto. El Nacionalismo está fundamentado en derechos y obligaciones. Grupales e individuales. Es un compromiso genuino con las raíces y con uno mismo y la sociedad. El hedonismo y egoísmo no pueden caber en un universo donde el compromiso por lo propio, por los otros y en total comunión con nuestros vecinos y otros pueblos, nos obliga a pensar en función de un TODO. Bismarck logró la unidad, la unificación de pueblos de la misma nacionalidad, por ende; lengua, costumbres, hábitos, etc. Y lo hizo con un profundo sentimiento por lo propio y se explica claramente en el seno de su familia prusiana y los valores que ese pueblo en particular destaca: orgullo. No es un caso de los nacionalismos de exclusión donde la exaltación de los valores nacionales, se centran en el desprecio hacia otros pueblos. También el caso de que la exaltación manifieste una superioridad sobre otras naciones. Aquellos verdaderos benefactores de las causas nacionales jamás obligaron a su pueblo a perecer en las circunstancias donde se manifiesta esta idea de "primero la patria y después los hombres" . Ese fue el caso de Hitler. 
El cerebro de Prusia tuvo en ese tacto de lograr el objetivo de unificación una política diplomática y dialéctica formidable, como también lo tuvo Rosas. Eduard Bernstein (fue un político alemán de origen judío 1850-1932) dijo de Bismarck en relación a esto: "practicaba el truco de todos los diplomáticos y pícaros redomados, que consiste en hacer alarde a veces de una sinceridad desconcertante para poder en otras emplear el mismo lenguaje para disimular las verdaderas intenciones".
Está más que claro que don Juan Manuel con el objeto de lograr plazos con los bonoleros o que las potencias europeas se sometan a la idea de la independencia americana, muchas veces (sino la mayoría) actuó con el mismo modo y obtuvo los mismos resultados.
Rosas como expresión del nacionalismo criollo argentino, exaltó también en oportunos momentos donde cualquier tipo de manufactura extranjera suplantaba a la que aquí se podía fabricar, distintos elementos muy propios de nuestra querida tierra. El poncho, al gaucho, el lenguaje, los hábitos, las comidas, juegos y hasta un propio lunfardo. Fue valorada nuestra harina, carne, verduras, cuero, cebo, etc. No teníamos una industria propiamente dicha por lo que el caudillo pampa sólo pudo contar como modelo de reafirmación de lo propio, una serie de elementos significativos, pero absolutamente ignorados en el resto del mundo. La Confederación germana en un mundo de explosión industrial y en proceso del vapor a la electricidad, con crisis bancarias e imperios que caían y resurgian, tomó el modelo de industrializar con un fuerte  intervencionismo estatal frente a la filosofía de la "libertad natural". La alianza de Bismarck con los conservadores propietarios de grandes extensiones territoriales al romper con el partido liberal, es lisa y llanamente una política proteccionista. Con el fin de repeler el comercio norteamericano y ruso con respecto al trigo, que lo cobraban más barato, tal intervencionismo sobre la economía derivó en una mejora no excesiva, pero sí triplicó los ingresos estatales.
Los dos casos sirven desde lo económico, político y simbólico, para explicar como la idea de constituir un estado vigoroso, independiente y fuerte económicamente destruyeron parcialmente el sueño de la burguesía liberal de constituir una fraternidad universal, instrumentalizada sobre la base del libre comercio entre las naciones. El teutón tuvo mejor suerte que Rosas. De todos modos, el Restaurador dejó después de veinte largos años prácticamente frente a la administración de un país, una base muy solida, no aprovechada oportunamente por sus sucesores, pero que les permitieron despilfarrar en total comunión con su ideario político, sangre de argentinos hasta la lógica evolución de las sociedades y su clase dirigencial.
Volviendo a los conceptos y miradas sobre los Nacionalismos, es interesante ahondar en la interpretación de un hombre del marxismo como el historiador Eric Hobsbawm:

En efecto, el término nacionalismo se utilizó por primera vez en las postrimerías del siglo XIX para definir grupos de ideólogos de derecha, en Francia e Italia, a quienes gustaba agitar la bandera nacional contra los extranjeros, los liberales y los socialistas y que se mostraban partidarios de la expansión agresiva de su propio estado, rasgo que había de ser característico de esos movimientos. Fue también en este período cuando la canción Deutschland Über Alles (Alemania sobre todos los de más) sustituyó a las composiciones rivales para convertirse en el himno nacional alemán. El término nacionalismo, aunque originalmente designaba tan
sólo una versión reaccionaria del fenómeno, demostró ser más adecuado que la torpe expresión principio de nacionalidad, que había formado parte del vocabulario de la política europea desde 1830, y, por tanto, se aplicó a todos los movimientos para los cuales la «causa nacional» era primordial en la política: es decir, para todos aquellos que exigían el derecho de autodeterminación, en último extremo, el derecho de formar un estado independiente. Tanto el número de esos movimientos -o cuando menos el de los líderes que afirmaban hablar en su nombre como su significado político se incrementaron enormemente en el período que estudiamos.
La base del «<nacionalismo» de todo tipo era la misma: la voluntad de la gente de identificarse emocionalmente con «su» nación y de movilizarse políticamente como checos, alemanes, italianos o cualquier otra cosa, voluntad que podía ser explotada políticamente". 


Conclusión: Dos hombres, dos momentos históricos en la línea de tiempo no tan distantes, dos modelos a seguir muy similares con objetivos comunes. Dos estadistas, con errores y aciertos, virtudes y miserias. Dos hombres de carne y hueso en el mundo de idealistas de altares y hogueras. Dos prácticos, realistas y con un componente maquiavelico determinante para lograr sus fines. Rosas y Bismarck hombres fundamentales de tiempos tumultuosos. Rosas debió gobernar con toda la suma del poder bajo su persona, Bismarck decía no aceptar que un soberano se reconociera sujeto a la voluntad de un Parlamento. La mano de hierro del teutón tomando para si todas las voluntades del pueblo  hizo engrandecer a Prusia y tomando el lugar de Austria como estado fuerte en la Confederación, desde la causa nacional de los pueblos germanos, sentó la base de la Alemania del siglo XX. Rosas como Gobernador de la provincia provechosa por su puerto y Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación, agrupó a todos los pueblos del interior en la causa nacional que implicó resistir el bloqueo francés y la prepotencia de anglofranceses en busca de nuestros ríos y puertos. En el caso de Bismarck no hay duda que lo logró. En el caso nuestro, no me cabe la menor duda que así fue. Estará en permanente discusión, pero sostengo que la Argentina próspera de la que se ufanan los liberales, la Argentina de la Generación del 80, no hubiera podido ser, sin la firmeza de Rosas tantos años al frente del país. No hubo disgregación gracias a Rosas y a muchos caudillos enrolados con él.
El debate como siempre está abierto.


Ricardo Geraci.

Fuentes consultadas:
Isaac Otero // Crónicas de la Emigración
Atlas Salvat. La Era de la Revolución Industrial I
Eric Hobsbawm/ La Era del Imperio 1875-1914
Formación de la moderna Alemania/ Ramón Grau
Manuel Gálvez/ Vida de Don Juan Manuel de Rosas. 

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