NICASIO Y RAUCH / VIZCACHERAS

¿CIVILIZACIÓN O BARBARIE? 

Nicasio "arbolito" Maciel y el coronel Federico Rauch. 

En la pregunta y en sus dos protagonistas, encontramos un excelente ejemplo para demostrar porqué tomar partido por uno u otro desde nuestra contemporaneidad, es un grave error que no aporta nada a la comprensión de los hechos pasados. 
No es el caso de este artículo desarrollar una biografía de ambos, sino referirme más bien a una nota que escribió Rolando Hanglin en relación a un pedido del 2017 de cambiarle a la ciudad de Rauch su nombre por el de "arbolito". Hanglin aprovechó sus profundos conocimientos de historia (*) y desarrolló una opinión basada en fuentes que nunca citó y se permitió formular algunos conceptos que a esta altura rozan lo ultra anticuado y por demás excesivamente acartonado. Hasta la derecha más rancia procura hoy en día, amoldar su discurso en función de los hechos históricos, con una suavidad pocas veces vista, para no decir..nunca visto. Citaré textual al periodista amante del yoga y los pelotones de fusilamiento, pero antes es preciso de mi parte aclarar que en relación al combate de las vizcacheras y la posición de uno u otro, sería injusto e hipócrita si como sujeto que soy, con el elemento subjetivo de quien expresa sentimientos, como federal seria incongruente tomar una posición a favor del cacique Nicasio por en aquel momento formar parte de las montoneras federales frente a las tropas unitarias de Lavalle. Como injusto y repugnante me resulta, defender la memoria de "El guardián de la frontera" por su lucha a favor de la "civilización" frente a la barbarie. Fue la función de Estomba y Rauch pertenecer a un sector con interéses políticos y poner sus grandes capacidades militares al servicio de una facción. Mataron indios de manera salvaje, pero también hubo muertes menos aterradoras en función de pacificar la frontera del bando federal. No hay misiones buenas o malas. Lo que hubo fue de parte de los protagonistas buenas o malas decisiones y ello en consecuencia produjo las reacciones del caso. Por ejemplo; los errores nefastos para con el trato con el indio de Martín Rodriguez. Fue aconsejado por Rosas y desoyó todas las sugerencias, agravando la situación fronteriza con los indios y provocando una reacción en malones. Rauch era prusiano, nacido en Weinheim, Baden, y como todo germano de esa zona marcado por una disciplina severa y bien entrenada desde la niñez. Nicasio Maciel un cacique de los tantos convertidos al cristianismo que combatía del lado federal. Del lado de Rosas y Estanislao López. Hubo naturalmente caciques del lado unitario como también mulatos, aunque en la balanza estaban absolutamente más identificados con el federalismo. 
Lo siguiente es la palabra de don Rolando Hanglin y su peculiar modo de ver la cuestión de cambiar el nombre de la ciudad de Rauch. 
La nota tiene este título:
▪︎"Querer cambiarle el nombre a Rauch por Arbolito no solo es absurdo, es ofensivo" 

▪︎"La iniciativa para modificar el nombre de la ciudad bonaerense es un buen ejemplo de por qué aplicar criterios contemporáneos al pasado es una mala idea"
Aquí puedo coincidir con Hanglin en que es un error usar los criterios del presente, justamente lo que termina él haciendo. 

▪︎"Rauch se afilió a las tropas argentinas y participó decisivamente en las campañas previas a la Conquista del Desierto que lanzó el gobierno de Buenos Aires a partir de 1830".
_Dice que se afilió a las "tropas argentinas", lo cual nos esclarece sobre su sentido de la ubicación y denominación en relación a lo histórico. 

▪︎"Queda para la historia un parte de guerra de Rauch: "Hoy, 18 de enero de 1828, para ahorrar balas degollamos a 28 ranqueles". 

"Gracias a hombres como Rauch, sangrientos y valientes, estamos nosotros aquí. ¿Tiene sentido cambiar su memoria por la de Arbolito? Ignoro si existen los descendientes de aquel guerrero. Espero que no les toque ver el olvido de su antepasado y la gloria de quien lo asesinó". 

Esto último lo entierra luego de una nota ( 17 de mayo del 2017 Infobae) donde pone datos históricos de museo. Pero si quiso defender una posición en pleno siglo XXI de "civilización o barbarie" es no solo repugnante por lo que resulta de un concepto empapado de desconocimiento, sino por el rol de comunicador. Se puede defender con categoría de salón el concepto de que en pleno siglo XIX la acción contra algunas parcialidades de indios fue absolutamente necesaria y que con ello se fortaleció el territorio. Pero no se puede en estas épocas donde el conocimiento sobre los acontecimientos son de fácil acceso, permitirnos resolver estas cuestiones con retóricas medievales. Mucho menos victimizar a las parcialidades aborígenes, porque sería también faltarles el respeto. 

Ricardo Geraci 

Fuente nota: Infobae 14 de mayo 2017

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