NAPOSTÁ

PROCLAMA DE NAPOSTÁ


Luego de sucedida la Revolución de los Restauradores (11 de octubre de 1833) y mientras Rosas seguía con la división expedicionaria civilizando el sur de las pampas, Viamonte que reemplazaría a Balcarce luego de la mencionada revolución en la gobernación de la provincia de Buenos Aires, por propia iniciativa decretaba todo tipo de reconocimientos al cuerpo expedicionario entre los que consideraba; monumento grabado en tablas de mármol con las siguientes incripciones: a los gobiernos confederados y a las valientes divisiones (...) / a Quiroga "director de la guerra contra las tribus enemigas del sur" / a Rosas al mando de la división expedicionaria de la provincia de Buenos Aires y ciudadano emérito (...) .
Para ese entonces, el ejercito lleno de elogios se había retirado de su cuartel general en el Colorado hasta muy cerca de Bahia Blanca. Allí don Juan Manuel de Rosas antes de licenciar a la tropa desarrolló a orillas del arroyo Napostá, la proclama siguiente:

<<Napostá, marzo 25 de 1834. Año 25 de la Libertad y 19 de la Independencia. ¡Soldados de la Patria!
Hace doce meses que perdisteis de vista vuestros hogares para internaros por las yermas y vastas pampas del Sur. Habéis operado activamente sin cesar, todo el invierno, y terminado los trabajos de la campaña en un año, como os lo anuncié al tiempo de nuestra próxima marcha. Vuestras lanzas han despoblado de fieras el desierto: han castigado los crímenes y vengado los agravios de dos siglos. Las bellas regiones, que se extienden hasta las cordilleras de los Andes y las costas que se desenvuelven hasta el afamado Magallanes, quedan abiertas para nuestros hijos. Habéis excedido las esperanzas de la Patria. Entre tanto ella ha estado envuelta en desgracias por la furia sañosa de la anarquía...
¡Cuál sería hoy vuestro dolor si al divisar en el horizonte los árboles queridos que marcan el asilo doméstico, alcanzaseis a ver las funestas humaredas de la guerra fratricida!...
Pero la Divina Providencia nos ha libertado de tamaños desastres: Su mano, poderosamente protectora sacó del seno mismo
de las discordias, un gobierno paternal, a quien habéis rendido el solemne homenaje de vuestra obediencia y reconocimiento.
¡Compañeros! Jurad aquí, delante del Eterno, que grabaréis siempre en vuestros pechos la lección, que se ha dignado darnos
tantas veces, de que sólo la sumisión perfecta de las Leyes, la subordinación respetuosa a las autoridades que por El nos gobiernan,
pueden asegurarnos la paz, libertad y justicia para nuestra tierra. ¡Compatriotas! que os gloriáis con el título de Restauradores
de las Leyes, aceptad el honroso empeño de ser sus firmes columnas y defensores constantes. Adiós: Vuestro General que ha tenido siempre sobrado valor para llenar en esta parte sus deberes_ sin temor a los peligros, ni a la ferocidad de los tiranos, no la tiene para despedirse de vosotros.
Santo: Unión - Remedio Al País.

Juan Manuel de Rosas>> (*)


CURIOSIDADES:  ♤_ Manuel Gálvez como bien hace en mencionar don Julio Irazusta, al escribir su obra Vida de Don J.M de Rosas, halla el original de la proclama de puño y letra del caudillo. Lo cual disipa cualquier duda sobre si Rosas escribía o no sus proclamas, cartas o dispocisiones. Claro está, que no todo podía escribirlo él. Tuvo escribientes que justamente eran dictados por el propio caudillo. Ningún político -lo dice Irazusta- puede escribir personalmente todo lo que firma.

♤_ La denuncia de Manuel Moreno:
Manuel era hermano de Mariano Moreno, de larga y brillante carrera diplomática. Rosas lo comisiona a los EE.UU en diciembre de 1835 (segundo gobierno de Rosas) sin desatender el mismo Manuel sus influencias como diplomático en la Gran Bretaña. Denuncia en definitiva un plan monarquizador de la corte española en combinación con aventureros locales. Entre ellos era nombrado don Estanislao López, que mientras Rosas recibía los elogios y licenciaba a sus tropas con una proclama que denosta emoción y descargo por la terrible y desgastante empresa a la que fueron sometidos, recibía cartas del caudillo santafesino que contenían en resumen todo tipo de manifestaciones donde disipa cualquier atisbo de haber apoyado al antirrosismo. Lo que sucede después en la historia fue una unidad de fierro y una amistad entre Rosas y López genuina como pocas pueden probarse fundamentada en los hechos y fundamentalmente, en el más fidedigno documento. En los intercambios epístolares de ambos.

Ricardo Geraci.

(*) Vida Política de Juan Manuel de Rosas.
Julio Irazusta Tomo II
Fuente consultada: idem

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