"LOS ÚLTIMOS DÍAS DE JUNIO"
"LOS ÚLTIMOS DÍAS DE JUNIO"
Es en 1820, en uno de los últimos días de junio. Un chasque, rumbo al sur, cabalga por la pampa. Desde hace horas atraviesa la estancia "Los Cerrillos", inmensa como un feudo, en la que busca al propietario. Sabe que lo encontrará en el puesto "La Independencia". ¡Leguas para llegar hasta allí, extremo límite de la civilización! Más allá viven los indios, con sus lanzas, sus boleadoras y la espantable amenaza de sus malones.
Frente al patrón. Si no lo conociera, el chasque sabría que es él. No por su vestimenta -chiripá de bayeta colorada y camisa ceñida al cuello con un pañuelo también colorado-, que es la de un paisano cualquiera, sino por su aspecto y su tipo. Es un hombre joven y rubio, de unos veintisiete años, de sólida y espléndida figura y de rostro afeitado y excepcionalmente bello: ojos azules, tez muy blanca y rosada, mirada penetrante, patillas de ancha base.
Todo en él revela fuerza y virilidad.
El estanciero lee el pliego que le mandan con urgencia desde Buenos Aires. Es un llamado del brigadier Martín Rodríguez, flamante general en jefe del ejército de la Provincia. Le informa sobre la anarquía de la ciudad. Teme que horas luctuosas sobrevengan, y le pide ir allí, para defender al Gobierno con cuanta gente armada logre reunir. El joven estanciero no vacila. Dispone que sus gauchos le sigan, y abandona el puesto "La Independencia" para dirigirse a la casa de la estancia. Tiene ya muchos hombres apalabrados: desde fines de mayo comenzó, por encargo de la autoridad, a formar un regimiento con sus peones y los de las estancias vecinas. Es extraordinario lo que ha conseguido en un mes. Pero la gravedad de la hora exige un esfuerzo vehemente. Y se instala en su casa de "Los Cerrillos", situada en la Guardia del Monte.
Desde allí, con rapidez, envía emisarios á los diversos puestos de su estancia y a las estancias próximas. Pronto y en grupos, algunos de los cuales son numerosos, comienzan a llegar los gauchos a "Los Cerrillos": unos con su caballo y su apero, y a veces con un amigo en ancas; y otros a pie. La mayoría son milicianos y forman,
aunque dispersos, un regimiento. Muchos de ellos -ciento ocho- son peones de su estancia y de otras que él administra. Los ha armado y les ha dado el caballo, el apero y la ropa. Reúne cerca de dos mil hombres en media semana. Elige quinientos, y el último día de junio se pone a su frente y, todos a caballo, vestidos de chaqueta y chiripá colorados, se dirigen, a través de la pampa silenciosa, a salvar a la ciudad.
Este hombre de acción, este conductor de los gauchos, que no es militar y que sólo por cumplir su deber y defender el orden social
se aleja de sus tierras y las desguarnece, dejándolas expuestas a los malones de los indios, se llama Juan Manuel de Rosas. El será, dentro de diez años, la más poderosa fuerza de la América Hispana. (*)
[Manuel Galvez/ Vida de Don J.M de Rosas . Capítulo I "El vencedor de la anarquía"]
▪︎ RANCHO DE ROSAS
__ Aquí fue campo de paraje frente al indio, acantonamiento de tropa
para el orden y comarca de trabajo ubérrimo. Dice Ibarguren que en estas tierras se vieron por primera vez en la República más de 60 arados funcionando al mismo tiempo; aquí la indiada tuvo freno de pólvora, o sujeción a las tareas rurales, y el famoso 50 Regimiento
de Milicias que noticia Gálvez, se hizo en ese paisaje a cuenta y disciplina de Rosas, para desbaratar la anarquía.
Tierra que formó un carácter, una frontera, una manera de ver la patria; casa que cobijó el sueño de un hombre clave de nuestro pasado.
Nos viene al recuerdo lo escrito por Azorín sobre el misterio de las puertas, lo que encierra tras ellas; por las de esta casa alguna
vez salió la historia.
[Texto de imagen extraída del libro/ Vida de Don J.M de Rosas. Pag 26.]
▪︎ A LOS COLORADOS DEFENDIENDO AL PUEBLO
Nobles hijos del Sud, bravos campeones vestidos de carmín, púrpura y grana, honorable legión americana, ordenas valientes escuadrones.
Plantas teis con honor vuestros pendones sobre la ruina de la gente insana; ilusoria dejando, inerme y vana, la trama impura y vil de sus mandones.
La virtud y el valor, el alma han sido
de tan gigante empresa. Loor eterno
por tan glorioso triunfo conseguido.
Llénanos de gloria; que aún el nuevo Averno vomite furias, quedará esculpido en vuestro pecho leal, sensible y tierno.
[Poema de Fray Cayetano Rodríguez a los Colorados del Monte.]
(*) Ante las correcciones que se le hagan al término "América Hispana" por "Iberoamérica" , hago la aclaración del caso en función de haber copiado textualmente de Gálvez; lo cual es lo que corresponde.
Galería de imágenes: De la visita al Rancho el 26/6/22 y de Vida de don j.M de Rosas/ Manuel Gálvez. Ediciones Río de la Plata/ Clasa
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