EL "SORDO" GARCÍA


EL "SORDO" GARCÍA

Arte e Historia.

"EL PINTOR DE LA FEDERACIÓN"


Al leer un texto, al consultar un libro sobre hechos relativos al pasado, se nos viene como un acto reflejo a la mente, las imágenes que  nuestro cerebro construye sobre lo leído. Poder observar las obras pictóricas de hombres del pasado que retrataron figuras de toda índole o paisajes, también de ese pasado, nos permite gratamente ayudar a nuestro universo imaginario a desarrollar un contexto bien descriptivo de lo sucedido. Nos permite jugar más aún con nuestra imaginación y transportarnos al momento de la historia que fuere, como si viajaramos en el tiempo.

Fernando García del Molino nació en Santiago de Chile en marzo de 1813, fue un autodidácta en el arte de pintar y a los 25 años ya era un artista de reputacion notoria. Fue íntimo de la familia Rosas y era conocido familiarmente como "el sordo García" debido a estar atacado de sordera precoz. Más allá de la técnica usada para sus retratos, más allá del significado político de los mismos, Fernando Garcìa Del Molino fue un observador nutrido de las pasiones políticas de su tiempo, arrojado a los brazos de Rosas y otros federales, aportando a la cultura de la Confederación Argentina la distinción de ser parte de los pintores del Río de la Plata. A diferencia de otros como Morel o Prilidiano Pueyrredón, "el sordo" era habitué de los Ortiz de Rozas y de Palermo de San Benito. Es conocida la anécdota donde Rosas lo descubre a Del Molino observándolo con la intención de lograr un retrato del Restaurador y éste lo reprende cariñosamente tomándolo de la oreja y diciéndole "te pesqué sordito". El artista pintó varios retratos. Entre ellos a doña Encarnación Ezcurra, Manuelita Rosas, María Josefa Ezcurra, Agustina Rozas de Mansilla, Juan Facundo Quiroga, José Felix Aldao, Juan Moreno. Fue el crítico de arte León Pagano quien calificó al artista como el "Pintor de la Federación" y el propio Marcos Sastre lo reconoció al inaugurar el Salón Literario en 1837.
Fue criticado por Ramos Mejía con motivo del retrato hecho por obra suya sobre el Rosas de octubre de 1843. Fue un óleo muy comentado que se puede apreciar en las imágenes y que dejan de relieve dos cosas; la admiración del pintor hacia el caudillo pampa y la admirable técnica pictórica en la que se basó. La temática donde expone al Rosas de 1843 absolutamente vencedor para ese contexto histórico, habiendo superado hasta allí varios escollos internos y externos, mostrándose como el garante del órden y la nacionalidad. Del Molino supo mostrar más allá de la técnica del dibujo o del pincel, la humanidad y psicología de los retratados. Fue tan cercano al humanismo de Rosas que hizo su último retrato ya en sus últimos dias, con la senectud a cuestas y la mirada realista de la expresión de un gran hombre.
Del Molino poco estudiado desde los contenidos educativos desde las escuelas de artes nacionales, es otro referente como Cayetano Descalzi, Carlos Morel, Pueyrredón, De Angelis y Bacle de una generación dorada de artistas pictóricos que le dieron un aporte en cultura a nuestra argentinidad en aquellos tiempos constitutivos como nación y pueblo. Nació en Chile, pero para nosotros es más bien, otro argentino.

Ricardo Geraci.

Revista del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas J.M de Rosas. octubre año 2000
N° 61. Artículo Miguel Ruffo

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